Casomera (Aller),
David MONTAÑÉS
La madre de Jesús V. B., uno de los detenidos por el crimen de Vallobín, lleva cuatro meses intentando lograr la custodia provisional de su nieto, nacido el pasado mes de mayo, unas semanas antes de que se produjera el asesinato y posterior descuartizamiento de María Luisa Blanco, de 36 años. Beatriz Bouquer lleva sin ver al pequeño desde el pasado 30 de junio, cuando la Policía irrumpió en su vivienda de Casomera para detener a los padres del bebé, que habían buscado cobijo en el hogar materno del citado Jesús V. B. «Al día siguiente inicié el proceso para lograr que mi nieto quedara a mi cuidado, pero hasta la fecha no hemos logrado ni tan siquiera verlo». Esta mujer asegura estar pasando un infierno, y aunque defiende la inocencia de su hijo, su principal preocupación es recuperar a su nieto: «Él no tiene ninguna culpa, ni yo tampoco».
Los padres del bebé residían en la vivienda donde tuvo lugar el truculento asesinato de María Luisa Blanco, junto con su amigo Cristian M. P. y el hermano y la madre de la víctima. Beatriz Bouquer afirma que jamás visitó la casa y que desconocía las condiciones en que vivían su hijo y su nieto. «Ellos venían a verme». Los acontecimientos la han superado. Su obsesión es rescatar al bebé de «esta pesadilla». El pequeño se encuentra bajo la tutela de la Administración, mientras su abuela lleva ya casi cuatro meses intentando que regrese a casa: «Hemos tramitado toda la documentación y nos ha visitado una asistente social, nadie nos ha puestos ningún problema, pero el niño sigue sin llegar». Beatriz Bouquer está cansada de esperar, y cada vez que habla de su nieto rompe a llorar: «Yo creía en la justicia, pero en este caso se está castigando a un niño inocente y a sus abuelos».
Los padres del bebé han dado el visto bueno para que sea acogido en Casomera. «Este daño ya no se puede reparar, ya no sabemos a quién acudir para pedir ayuda».