D. O.
Ignacio Gracia Noriega destacó ayer que «Oviedo es el padre y la madre del Camino de Santiago», pero también que es punto de llegada, y no sólo de partida de peregrinos. «Los atractivos jacobeos son innegables, la iglesia de San Salvador y las reliquias del Arca Santa» son admiradas por los peregrinos.
Gracia Noriega se remontó a la época de fundación de la ciudad por Máximo y Fromestano, «una fundación con la triple herencia germánica, latina y cristiana como la que tiene Europa».
El experto señaló cómo Alfonso II llenó la ciudad de templos religiosos e imponentes construcciones civiles. Esta premisa le dio para hacer un recorrido detallado y costumbrista por todas las calles que recorrían los peregrinos al entrar en Oviedo. Desde la Manjoya -«grito de júbilo de los peregrinos al ver la torre de la Catedral»- hasta su entrada a la ciudad por la Puerta Nueva, su paso por la calle Magdalena y la entrada en la plaza del Ayuntamiento para pasar por Cimadevilla y llegar a la plaza de la Catedral y al propio templo. Todo con una rigurosa y detallada descripción de edificios, paisaje y costumbres.