PEPE MONTESERÍN
El viernes 23 de octubre, en el Wembley Arena, asistí al último concierto de los «Shadows», en su última gira por el Reino Unido. Kadaré comparaba en Oviedo la noble enajenación de don Quijote con la perversa locura de Albania, y un grupo de asturianos, Felipe y Tomás del Campo y Carlos Miranda («Los Bríos»), José Escotet («Los Espectros»), Luis Cuervo y Nacho Alonso Cifuentes («Los de Siempre»), etcétera, saltábamos con el «Estremécete» de Hank Marvin, Bruce Welch y Cliff Richard, rock que cantaban «Los Llopis» en español. Más de una dentadura se desencajó en Londres, en aquel pabellón rectangular con quince mil octogenarios sentados (la mitad, en silla de ruedas), lanzando al aire la llanta y la cachaba. «La luenga me se traba cuando voy hablar, y pienso que'l cerebro me se va reventar, es algo muy raro que me hace estremecer, ese amor, uú, yeé, ye, ye».