Ch. N.
El Consejo de Gobierno del Principado de Asturias aprobó ayer su parte de financiación de las obras de reforma de la cubierta del monasterio de San Pelayo, en Oviedo, una actuación para la que el Ministerio de Fomento ya había aprobado a principios de julio 358.344 euros, procedentes del 1% Cultural. Esa cantidad suponía el 64% del presupuesto y faltaba ahora que el Principado se hiciera cargo de su parte, 200.000 euros. Finalmente, la portavoz del Gobierno regional, Ana Rosa Migoya, anunciaba ayer que el Consejo de Gobierno había dado luz verde a esta inversión y que en poco más de dos semanas, el 19 de noviembre, la consejera de Cultura, Mercedes Álvarez, y el ministro de Fomento, José Blanco, firmarán el convenio que retejará las Pelayas.
La renovación de la cubierta de San Pelayo, un conjunto muy dañado durante el siglo XX y sometido a muchas rehabilitaciones y reformas a principios del presente, afecta fundamentalmente al tejado que cubre la parte del conjunto que hace esquina entre las calles del Águila y Jovellanos. Según explica la madre abadesa, María Teresa Álvarez, la madera está muy deteriorada y el mayor problema ya no es que llueva dentro del monasterio. «Aquí lo que sucede es que el estado de la cubierta es tan malo que en cualquier momento, con una nevada, por ejemplo, todo eso puede marchar a la calle».
El peligro de derrumbe, las goteras y el mal estado en general de toda esa zona del tejado de San Pelayo llevaron a la redacción de un proyecto de renovación de cubierta que, redactado por el arquitecto Juan González Moriyón, se aceptó en agosto de 2007. Desde entonces, las Pelayas han estado esperando el visto bueno definitivo y han visto, una y otra vez, cómo la reforma se retrasaba.
La madre abadesa, que ayer no había sido informada del acuerdo final del Consejo de Gobierno del Principado para cerrar el convenio con Fomento que pondrá fin a las goteras y las amenazas de derrumbe, resumía la situación con escepticismo: «Hasta que no vea que están haciendo la obra, no opinaré nada».
María Teresa Álvarez detalló que lleva tres años viendo publicado que el dinero regional destinado a la renovación de la cubierta estaba reservado y en ninguna ocasión llegaron a iniciarse las obras, por lo que ahora prefiere ser prudente respecto al fin de los problemas en la techumbre.
El anuncio, en los últimos años, de la reforma de la cubierta del monasterio de San Pelayo en la zona que hace esquina entre Águila y Jovellanos perjudica mucho a la comunidad, denuncia la madre abadesa: «Todos los años dicen que nos lo reparan, así que la gente se piensa que todos los años nos dan un montón de dinero, y no es así, tengo que explicarles que es lo mismo, que no lo hicieron todavía».