PEPE MONTESERÍN
Mientras Bonaparte quería impedir que ingleses, holandeses, alemanes y prusianos se coaligaran contra él en Waterloo, cerca del campamento inglés, el joven Rothschild se percató de los movimientos envolventes del general Wellington en torno a las tropas francesas; así, dejó el campo de batalla, galopó hacia la costa y en Ostende pagó a un pescador para que lo pasara a Dover en barca; ganada la otra orilla, galopó a Londres y compró en la Bolsa de valores cuantas acciones se cotizaban a la baja a causa de los desastres de las guerras napoleónicas. Cuando, días después, llegaron a la capital británica noticias de Waterloo, aquellas acciones centuplicaron su valor. Es tiempo de oportunidades. No sé si comprar acciones del Centollo, tras la dignísima batalla de almohadas que se organizó en sus puertas, o de Cajastur, a punto de tragarse una andarica viva.