PEPE MONTESERÍN
Notables, sobresalientes algunos, otros menos que deficientes firman un manifiesto por el diálogo, compromiso, conciencia, igualdad, legalidad, etcétera. Luis Arias Argüelles-Meres cree que Unamuno hubiera sido más contundente a la hora de tomar partido en nuestra crisis y quiebra moral, ante el precio de la dignidad y la intimidación de los dineros. Bien se expresó Unamuno en «El hombre del chorizo». Beligerante a más no poder, poemas aparte, al bilbaíno le horrorizaba vivir en paz con todo el mundo, esa paz acomodada, incluso paz con uno mismo, que asocia a la mentira y la modorra. Él quería guerra, guerra en su interior, la verdad antes que la paz; «veritas primus pace». No me imagino a Unamuno aceptando sobornos para recalificar terrenos, ni involucrado en esa trampa, que nunca rescampla, donde las mordidas agilizan proyectos urbanísticos legales, o casi.