David ORIHUELA
Lo que hace cinco años comenzó siendo un fin de semana de conciertos en homenaje a Alfredo de la Roza, fundador de la Escolanía de San Salvador, en el primer aniversario de su fallecimiento, se convirtió ya al año siguiente en un mes de conciertos. Mañana comienza en la iglesia de San Isidoro el V Ciclo de música sacra Maestro de la Roza, con el coro del catedral alemana de Fulda, a las 20.30 horas. El ciclo está organizado por la escolanía que fundara el sacerdote y compositor y cuenta con el patrocinio de LA NUEVA ESPAÑA. Al cumplirse los cinco años del fallecimiento del fundador de la Escolanía, los organizadores han centrado este año la programación en dos asuntos principales: el tiempo y la muerte. Gaspar Muñiz, director de la Escolanía y responsable musical del ciclo, hizo ayer un repaso a la programación, que se prolongará hasta el próximo 27 de noviembre. Muñiz puso especial énfasis en el concierto «exótico» que este año correrá a cargo de Cuncordu e Tenore de Oresei (Cerdeña). Los sardos actuarán en la Iglesia de San Isidoro el Real, escenario de los conciertos, el próximo día 13.
Durante la presentación del ciclo, que tuvo lugar ayer en el salón de té del teatro Campoamor, Jorge Fernández-León, viceconsejero de Cultura del Principado, se mostró especialmente interesado en el concierto del grupo de Cerdeña. El representante del Gobierno regional en la presentación del ciclo ve en el programa una demostración de que «la música enaltece los sentimientos pero también nos hace reflexionar sobre el presente en el que fue compuesta y en el presente que vivimos». «Este ciclo tiene unos hilos internos que nos llevan más allá de la música religiosa tradicional y que nos muestran la creación musical como un acto ligado a la historia de la violencia, civil o y militar, y nos lleva a rendir memoria a lo íntimo», abundó Fernández-León.
Ignacio Rico, presidente de la Escolanía de San Salvador, reconoció que pese a ser la música sacra un campo minoritario el ciclo «goza de una gran acogida», como se ha demostrado en las cuatro ediciones anteriores. Además, Rico explicó que la programación es «una ventana abierta» a músicas desconocidas, como ocurre este año con el coro de Cerdeña.
Tanto Rico como Muñiz agradecieron especialmente el apoyo de los colaboradores, de las instituciones tanto públicas como privadas que han permitido consolidarse al ciclo.
El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, José Suárez Arias-Cachero, bromeó al asegurar que la Iglesia ha logrado reunir alrededor de una mesa a los patrocinadores, broma dirigida a Fernández León, y pese a que el ciclo «es una de las actividades que menor esfuerzo económico requieren de las administraciones y que mejor encaja dentro de la apuesta estratégica de Oviedo por la música».
La directora de LA NUEVA ESPAÑA, Ángeles Rivero, agradeció a los organizadores la oportunidad que ofrecen al periódico de colaborar con «una actividad tan redonda y perfecta». José García, de Cajastur, y Ana Martínez Obregón, de la Fundación Cristina Masaveu Peterson, comprometieron la colaboración de ambas entidades para las próximas ediciones del ciclo en homenaje al maestro De la Roza.