Ch. N.
Las voces blancas del conservatorio «Valle del Nalón», como las del «Reconquista», voces infantiles, pusieron ayer en el teatro Filarmónica de Oviedo algunas de las primeras notas con las que la ONG Padrinos Asturianos celebró los cincuenta años de la declaración de los derechos del niño.
La gala solidaria, llena de música, espectáculo, teatro y ganas de colaborar, cumplió con lo esperado y logró poblar ampliamente el teatro. La recaudación destinada a los centros que la ONG del padre Pérez tiene en Cali (Colombia) y a la labor de padrinaje que realiza con niños que allí están en situaciones de exclusión y supervivencia muy complicadas, fue, quizá la mejor noticia que los pequeños podrían haber tenido ayer.
La otra fue la de poder celebrar la declaración de los derechos del niño a través de casi una veintena de músicos, solistas, bandas, grupos de teatro y voces mayores.
Durante toda la noche, las actuaciones, que abrió el cantautor Pablo Moro, se alternaron con la lectura de los artículos que componen esta declaración de derechos y con alguna intervención poética-espectacular.
En la despedida, el tenor Pablo Mori entonó el «Himno a la infancia», con letra suya y compuesto al lado de Jesús Arévalo.
Fue el broche de oro de una noche solidaria dedicada a los más pequeños y lo más valioso del planeta. A la infancia.