PEPE MONTESERÍN
Si los asturianos nos miráramos el ombligo, Cajastur nunca llegaría a comprar Cajastillancha, aunque ya sabemos que ésta no es precisamente una empresa emergente; es más, ahora nos miran al ombligo Caixanova (Caja de Ahorros de Vigo, Orense y Pontevedra) y Cajamurcia, ante esta actitud de generosidad, consustancial a nuestra entidad asturiana, para amadrinar a insolventes, avalados por el papá Estado. ¿No nos amadrina Cajastur a los escritores, caninos por naturaleza? Estamos hablando de concursos restringidos para comprar quiebras, o casi, de subastas en tiempos turbulentos. A lo mejor, gracias a estas operaciones de compra de Cajas con bicho, conseguimos que llegue a la plaza de la Escandalera el AVE de Ciudad Real, el de Galicia y el de Levante. Sólo nos faltaría pujar por Caja Cantabria, para el último enlace por la Cornisa.