PEPE MONTESERÍN
Un cronista admirable, único y generoso fue José Antonio Martínez, puesto que sus trabajos no carecían de crítica ni solían contraerse sólo a los hechos políticos; abarcaba cuanto tuviera que ver con Pravia: historias generales y particulares, prehistoria, leyendas, anécdotas, mitos, sucesos, milagros, episodios, biografías, tradición oral, rumores... La hiedra que se enredaba en el aire, tan alto era, la recogía mucho antes de que cayera al suelo y la pisara el olvido; objetos atrapados en telas de araña, Cristos que arrastraba el río, fotos desvanecidas en las buhardillas, libros enmohecidos, paisajes ocultos... José Antonio «El Coquelo», cronista de guardia, de alegrías, hacía breviarios, ponía en valor a Pravia y a sus paisanos, y sus heterogéneos rescates alimentaban esperanzas. Coquelo era consuelo, y su memoria mi Ítaca. Ahora, ¿quién rescata al rescatador?