L. S. NAVEROS
La Asociación de Vecinos de La Ería entregó ayer en el registro del Ayuntamiento unas 200 firmas de residentes en el entorno más inmediato del campo de fútbol Nuevo Tartiere, que piden que se controle el nivel de ruido que generan las actividades que se celebran en la explanada del estadio. Los vecinos piden al Ayuntamiento que controle que se cumpla la normativa de ruidos, y reclaman que se tenga una especial vigilancia con las actividades que se vayan a instalar en el complejo de ocio previsto por el Real Oviedo para el estadio.
El presidente de la Asociación de Vecinos de La Ería, José Ángel Suárez, destacó ayer tras presentar las firmas en el Ayuntamiento que en 2007 el alcalde, Gabino de Lorenzo, aseguró que este mandato iba a tener como una de sus prioridades la lucha contra el ruido. «En ese año se decidió quitar la hoguera de San Juan, y el Festival de Jazz por las molestias que ocasionaban a los vecinos. Pedimos que se mantenga ese compromiso, porque lo que no queremos de ninguna manera es que se trasladen a La Ería los problemas que no se quieren en otros sitios de la ciudad, como el "botellón", o se instalen discotecas que empiezan bien pero acaban como el rosario de la aurora, como ha pasado en Pumarín o en Otero», afirmó el representante vecinal, que acudió junto al vicepresidente de la asociación, Julio Gancedo.
Los vecinos de La Ería aseguran que las actividades que se organizan en la explanada del Carlos Tartiere originan molestias a los vecinos por la orografía del terreno, «que hace como un anfiteatro», y temen que las molestias se acentúen con el proyecto de ocio que impulsa el Real Oviedo para los bajos del estadio. «No nos oponemos a cualquier actividad festiva, pero exigimos que lo que se haga tenga control».