«El lenguaje de la magia, la fantasía y la alegría lo entendemos todos». Éste fue el éxito de la actuación de ayer del mago argentino Carlos Adriano en el Colegio Público de Educación Especial de Latores, según destacó su director, Fernando Álvarez. La función forma parte del ciclo «Magia y solidaridad Caja Duero», que esta entidad patrocina en distintos centros de Oviedo.
Unos noventa alumnos con edades comprendidas entre los 3 y los 21 años rieron, aplaudieron y, sobre todo, participaron en el espectáculo de ayer. El mago pocas veces se encontró con un público tan entrañablemente entregado.
«Me gustó mucho porque el mago, además de ser muy simpático, fue muy difícil todo lo que hizo. Para todos nosotros fue una actividad muy distinta en un día también distinto». Así resumió la actuación Ismael García, de 20 años, que en el colegio tiene fama de ser un gran nadador. Víctor Montolla, que se confiesa seguidor del Barcelona «a tope», se mostraba «maravillado» por los trucos del mago, mientras una compañera, Rocío, saltaba al escenario para participar en uno de los juegos, que consistía en hacer desaparecer un conejo de una pequeña bolsa. Una de las que más aplaudieron fue Alba Bastián, una niña de 13 años y muy alta, que naturalmente juega al baloncesto y lo hace muy bien.