David ORIHUELA
Dos cañas al día, el equivalente a una copa de vino, es una de las señas de identidad de la dieta mediterránea y por tanto son beneficiosas para la salud. Lo dice Mercè Vidal, nutricionista, dietista y antropóloga que pertenece al Centro de Investigación Comunitaria de la Universidad de Barcelona.
Vidal participó ayer en una jornada organizada por la Federación de Consumidores y Usuarios de Oviedo (CECU) y el Centro de Información Cerveza y Salud. Se trataba de fomentar los hábitos de alimentación propios de la dieta mediterránea y también de derribar mitos. Vidal aseguró que la cerveza «no engorda más que cualquier otra cosa porque lo único que no engorda es el agua».
La experta insistió en que es fundamental que el consumo sea «moderado» porque se está hablando de una bebida alcohólica, pero aclaró que la cerveza tiene la mitad de graduación que el vino.
Por tanto un par de cañas al día y una alimentación equilibrada proporciona beneficios para la salud. «La cerveza tiene propiedades digestivas y es un buen elemento para evitar dolencias cardiovasculares», apuntó Vidal.
En cuanto al consumo que se hace en España la experta mantiene que «en general siempre es responsable» aunque matiza que en prácticas como el «botellón» «el consumo siempre es irresponsable».
No niega Mercè Vidal que la cerveza también pueda generar problemas a aquellas personas que tienen dolencias previas, como en el caso de elevados marcadores de ácido úrico, en ese caso lo indicado es no probar el alcohol.
La cerveza, bebida social muy asentada en España, tiene propiedades saludables, pero siempre con moderación.