Ch. N.
Ni disturbios, ni desórdenes, ni ruidos, ni incumplimiento de horarios ni colección de denuncias. Los responsables de la sociedad Hostelería Campoamor, que regenta la discoteca Kandela (antes Whilppoorwill) en el número 18 de la calle Matemático Pedrayes, salieron ayer al paso de las críticas vecinales que sobre su actividad recogió el lunes LA NUEVA ESPAÑA, con el relato de una realidad completamente diferente.
Según los responsables del local, desde que empezaron a gestionarlo, en 2003, tan sólo consta una denuncia en su expediente, y trata de una pelea en el exterior de la sala, «nada que ver con nosotros». En el interior de la discoteca, explican, se extreman las medidas de seguridad con personal dedicado a estas tareas y con la criba que supone el pago de una entrada de siete euros. Este hecho, añaden, supone ya una «selección importante de los clientes» y diferencia a los habituales de Kandela de otros establecimientos citados en las críticas vecinales y relacionados con público muy joven.
Los responsables de la discoteca de Matemático Pedrayes negaron la existencia de más denuncias, también la referida a un vehículo rayado («de hecho, no se puede aparcar en esta calle», explicaron) y también rechazaron, por falso, el largo historial de cambios de nombre y de titularidad de la licencia relatado por los vecinos. La sala, explican, abrió por última vez como Whilppoorwill el 31 de diciembre de 2008 y abrió como Kandela el 3 de enero de 2009, «sólo con una mano de pintura por el medio». El cambio de titularidad del mes de junio, añaden, corresponde a la tramitación definitiva del expediente iniciado en 2003, cuando se hicieron cargo del local.
Por lo demás, concluyen, la sala, con una presencia de casi treinta años en esta calle desde que abrió con el nombre de Vanitas, lleva en esta última etapa una existencia pacífica con los vecinos, con una programación estable de conciertos de todo tipo los sábados y con una actividad habitual de viernes a domingo en el horario que les permite la licencia de discoteca: desde las doce de la noche y hasta las siete y media de la mañana.