Javier NEIRA
La tertulia se desarrolló en la tarde de ayer en Oviedo, en el auditorio Príncipe Felipe.
CARMEN CARRIL. Me gustó mucho, más que los dos títulos anteriores de esta temporada. La orquesta, muy bien, realizó un importante trabajo creativo, conjuntándose de forma excelente con los cantantes.
COVADONGA BERTRAND. «Don Giovanni» es una ópera muy conocida, su música, el libreto, el entorno literario, todo. De esta representación destacaría el trabajo de la orquesta y el respeto al libreto, que se tradujo, por ejemplo, en llevar a escena las orquestas, lo que produce un interesante efecto, porque suena distinto si así se hace.
MARÍA SANHUESA. Se suele hacer así, se suele respetar.
COVADONGA BERTRAND. Ya.
CARMEN TRELLES. Pero no siempre suena bien cuando se emite desde dos planos de altura distinta.
COVADONGA BERTRAND. Me refería a otros títulos que se ofrecen aquí y en otros teatros. Es frecuente que no se respeten los libretos y que se cambien muchas cosas. Esta vez no fue así, se mantuvo lo escrito, la forma clásica de la representación. Al inicio a mí me pareció que la función iba a ser fría, con una escena muy sencilla; pero se vio que los cantantes la llenaron. Con buenos cantantes que al tiempo son buenos actores se llena una escena desnuda. Se demostró ese dicho según el cual si la voz y la interpretación son buenas la escena funciona. Fueron de menos a más, quizá porque fueron calentando la voz.
CARMEN TRELLES. Pues, a mi juicio, se mantuvo el buen tono desde el principio, desde la primera escena.
MARÍA SANHUESA. Desde la obertura, mejor dicho. No decayó el ritmo en toda la representación.
CARMEN CARRIL. El primer acto me gustó más.
COVADONGA BERTRAND. Sí, sí, la obertura, también muy bien. Pablo González, el director, ovetense, es profeta en su tierra. Es la primera vez que dirige una ópera en el teatro Campoamor.
CARMEN TRELLES. Es un director muy expresivo.
MARÍA SANHUESA. El juego de orquestas, tres en escena y una en el foso, es de verdad muy complicado. Es fácil que se confundan los grupos en el escenario, cada cual con su música. En este caso salió todo muy bien.
CARMEN TRELLES. Antes de la representación tenía mis dudas sobre cómo lo iban a hacer, sobre el resultado, y la verdad es que todo salió a la perfección, sin ninguna confusión.
MARÍA SANHUESA. Con las necesarias diferencias entre las danzas cortesanas o nobles y las danzas populares.
COVADONGA BERTRAND. Pues eché de menos un mejor cuerpo de baile.
MARÍA SANHUESA. Se trata de un grupo de campesinas, no se puede esperar más, no puedan bailar de otra manera.
COVADONGA BERTRAND. Y el minueto.
MARÍA SANHUESA. Sólo lo bailan los tres nobles.
CARMEN CARRIL. La escena era colorista. Bien la iluminación y cómo se resolvió la estatua del Comendador.
COVADONGA BERTRAND. Y bien, asimismo, cómo se solucionó la escena del infierno.
MARÍA SANHUESA. Las dos trampillas estuvieron muy bien dispuestas.
CARMEN TRELLES. Bueno, la temporada está mal de presupuesto. Falta dinero, se ve perfectamente en el vestuario. Podría ser lujosísimo y corresponde ese nivel a lo que indica el libreto, al ambiente. No fue así, de todos modos, la función en cuanto al vestuario resultó digna.
MARÍA SANHUESA. Todo funcionó bien. La verdad es que resulta raro ver algo así, una función en la que todo encaja bien. La escena era simple, ciertamente, pero sirvió para realzar el carácter de la obra. Y es que el trabajo de dirección de actores fue impresionante. La orquesta estuvo fantástica, salvo algún despiste de la cuerda. Es un lujo tener en el continuo, en el clave, a Aarón Zapico, tiene un gusto maravilloso. No es un pianista que toca el clave, ni mucho menos.
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