P. G.
Dicen que los ingleses hablan con gestos en la cara, y que los españoles y latinoamericanos lo hacen con las manos. Más allá de las diferencias culturales, la gestualidad tendría una importante razón de ser, según el profesor emérito de la Universidad de Columbia Robert M. Krauss: ayudar a comunicarnos mejor. De una forma más eficaz.
El investigador estadounidense estuvo en Oviedo para participar en una de las sesiones del máster en Dirección de Comunicación y Nuevas Tecnologías, organizado por la Universidad de Oviedo, la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y LA NUEVA ESPAÑA. Y aprovechó su visita al Principado para inaugurar el primer laboratorio de Comunicación Humana, en el campus universitario de Mieres. Un centro que estará dirigido por Laura Galguera, profesora de la institución académica asturiana, directora del máster y colaboradora de Krauss durante sus estancias como investigadora en la Universidad estadounidense, referente en Comunicación.
«Los gestos guardan una relación íntima con aquello que se está diciendo», sostuvo Krauss en su ponencia. El vicerrector de Investigación, Santiago García Granda, tomó el lugar del rector, Vicente Gotor, inmerso en los preparativos previos al examen de la Excelencia, para asistir a la ponencia de este experto, autoridad en la comunicación no verbal.
A través de diferentes ejemplos -como el de un grupo de personas a las que se les pidió definir palabras con y sin gestos al hablar, o la anécdota de quien, bajo el frío, caminaba sin hablar «por haber olvidado sus guantes»-, Krauss expuso la importancia de lo que comunicamos más allá de lo que decimos. Y cómo los gestos transmiten diferentes mensajes según el contexto en el que se den, o cómo son capaces de sustituir aquellas palabras que nos faltan.