SALVADOR GUTIÉRREZ
Académico de la Lengua
Ch. N.
El lingüista asturiano, profesor y académico Salvador Gutiérrez también ejerció la docencia en la Escuela de Magisterio, recién terminada la carrera, a mediados de los setenta. Ahora evoca aquella época como años de «ebullición», muchos compañeros jóvenes, más alumnos y clima «convulso» de los años previos al fin de la dictadura. Ayer ofreció la conferencia inaugural de las jornadas.
-¿En qué ha cambiado la formación de los maestros que han de enseñar a leer y escribir?
-El formador tiene que tener todos los instrumentos para poder educar de manera efectiva, porque ahora se enfrenta con alumnos de distinta procedencia, y no requieren sólo conocimientos de lenguaje. También necesita dominar otros recursos, medios técnicos, patologías concretas, características metodológicas nuevas para gente que procede de otras lenguas. La formación del profesorado exige cada día un mayor conocimiento y más especialización ante problemas reales que hace unos años eran desconocidos.
-¿Comparte esos diagnósticos sobre el deterioro del idioma en los chavales que dicen que cada vez se habla y se escribe peor?
-No, no soy apocalíptico, creo que el acceso a la cultura, a las instituciones, ha llegado a muchísima más gente y ha habido una universalización de la enseñanza. Siempre existen estos temores. En estos momentos se habla de los peligros de los móviles, pero antes era lo mismo con el telégrafo o con los anuncios por palabras. Lo importante, en todo caso, no es que existan los móviles o que se utilicen para mandar mensajes, sino que en el aula se enseñe al niño a escribir. No sólo hay que leer. Escribiendo se toma más conciencia de los defectos y de las dificultades, de la misma forma que al pintor le ayuda el análisis de los cuadros, pero necesita ponerse a pintar.
-¿Y el peligro del castellano ante otras lenguas oficiales?
-Las comunidades con otra lengua oficial tienen la obligación de enseñar las dos lenguas. Tan cruel fue el sistema previo, cuando no se enseñaba el catalán porque se consideraba que ya se aprendía en la familia, como el de querer aplicar ahora ese modelo a la inversa con el castellano.