PEPE MONTESERÍN
Gounod, el del famoso «Ave María» de Gounod y la «Marcha fúnebre por una marioneta», que hizo popular la sintonía del programa «Alfred Hitchcock presenta», no fue contemporáneo de Mozart, por poco no pudo conocerlo en persona, aunque asistía a todas las representaciones de «Don Giovanni». Gounod, además de religioso, era muy cariñoso, muy Masip, abocado a frecuentes combates de ternura, cuerpo a cuerpo. Ya en su lecho de muerte, le preguntaron: «Charles, ¿a quién le gustaría a usted saludar nada más llegar al cielo?», y el parisino contestó: «Primero, a Jesucristo, a quien besaré los pies, y luego empezaré a preguntar dónde se encuentra Mozart, correré por todas partes gritando: ¡Mozart!, ¡Mozart!, ¿dónde estás? ¡Quiero darte un abrazo!». Quien vaya al infierno, pregunte por Don Juan, sexo sin seso; la antítesis de Fausto, seso sin sexo.