L. S. N.
El ámbito urbanizable de Montecanales, planteado en la época dorada del «ladrillo» como una «macrourbanización» de vivienda unifamiliar, comenzó a tramitarse con la empresa Martinsa-Fadesa como principal impulsora. La empresa consiguió agrupar a más propietarios para reunir más de la mitad de los terrenos y poder tramitar el convenio urbanístico, previo a la tramitación del plan parcial. El convenio llegó a aprobarse definitivamente, aunque no se hizo efectivo porque Martinsa-Fadesa entró en una situación financiera crítica en el momento en el que era necesario presentar los avales de la operación. Nunca presentó los avales y, de hecho, entró en concurso de acreedores, la antigua suspensión de pagos.
Para el Ayuntamiento se planteó el problema de quedarse sin interlocutor en una operación de relevancia para las infraestructuras de la ciudad, ya que estos promotores, además de hacer el enlace a la A-63, deben asumir la mitad del coste de la nueva glorieta que conectará con la urbanización de Las Campas-Paniceres.
Ahora, Banesto se ha hecho con los terrenos de Martinsa y tiene intención de «liderar» la obra.