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-¿A partir de ahora le verán más por casa?
-Espero que sí.
-¿Soñó en llegar hasta aquí?
- He llegado a metas mucho más altas de las que aspiraba. Hace diez años, cuando me nombraron vicerrector ya me pareció el súmmum. Y cuando hace seis un grupo de gente me animó para presentarme a rector, lo hice. Estuvimos a punto de ganar, por muy poco, y decidimos seguir. Parte de ellos son quienes hoy forman mi equipo.
-Sin duda habrá gente que ahora intente sumarse a este triunfo.
-Si es gente universitaria, honrada, honesta y trabajadora, será bienvenida. Lo que sí está claro es que no quiero malas personas, o aquella para las que la Universidad solo es un medio.
-¿Alguna vez consigue olvidarse de la Universidad?
-No suelo desconectar. Algún domingo voy por la Facultad de Química, y cuando puedo me permito dar alguna clase. Sé que el rectorado es algo transitorio.
-¿Nunca se ha arrepentido de haberse metido en este lío?
-No. Me metí porque me empujaron y porque yo quise. Hay un grupo de gente que de verdad confía en mí, y sobre todo me preocupa no defraudarles.