Javier NEIRA
El corazón del Campus de Excelencia Internacional -recién concedido a la Universidad de Oviedo- será el Centro de Posgrado, que también contará con el adjetivo de internacional y que está previsto construir en el área académica sanitaria de La Cadellada. A su vez, la pieza clave de ese centro será la Escuela de Doctorado, también internacional, claro.
La filosofía de la Excelencia implica primar los conocimientos más avanzados y de nivel más alto. Y ahí la joya de la corona son, sin duda, los másteres y los doctorados. Por eso, en el proyecto capitaneado por el rector, Vicente Gotor, el Centro de Posgrado y la Escuela de Doctorado son fundamentales.
Tanto es así que para el próximo mes de enero se quiere que el Centro de Posgrado esté constituido jurídicamente y en septiembre, con el inicio del nuevo curso, ya funcione.
Efectivamente, el curso académico empezará en los últimos días del verano y los tradicionales exámenes de septiembre se adelantarán a julio. Las vacaciones, quizá más cortas, serán realmente tiempo sólo para el descanso, no para repasar asignaturas suspendidas.
El calendario se quiere cumplir escrupulosamente. Si un alumno se matricula de 60 créditos recibirá exactamente 600 horas de docencia, recuperando las fiestas o cualquier otra circunstancia que pueda alterar la previa planificación del curso.
La ruptura con el actual modelo pasa por superar el carácter endogámico y localista que ahora, por lo general, tienen los másteres.
La novedad consistirá en establecer prioritariamente los másteres de doble titulación, compartidos con otras universidades o vinculados a programas europeos como el «Erasmus mundus».
El blanco de los nuevos másteres incluirá también a profesionales que quieran recibir una formación suplementaria. Paralelamente se intentará contar con el concurso de empresas.
El localismo y la endogamia se combatirán con una apertura a otros centros e instituciones y la consiguiente elevación del nivel del profesorado. De paso, obviamente aumentará la calidad de los cursos, que serán más atractivos. El resultado, un círculo virtuoso de altas potencialidades o, al menos, eso esperan los directivos de la Universidad de Oviedo.
Entre la formación complementaria que se quiere incluir en los másteres rediseñados destacan: habilidades lingüísticas, técnicas para defender con eficacia una publicación, competencias de expresión oral, estudio de las metodologías científicas, seminarios sobre nuevas técnicas de investigación, sistemas de gestión de tiempo, métodos de comunicación, recursos humanos... un abanico de conocimientos transversales para que los másteres sean de verdad competitivos.
En buena medida la calidad de un máster vendrá dada por el porcentaje de alumnos que capte en otros países e, incluso, en otros continentes. Un índice objetivo y de conocimiento público.
La Escuela Internacional de Doctorado será, a su vez, el corazón del corazón del Campus de Excelencia. La idea clave es la especialización.
Sólo lo que enlace con proyectos de verdadera dimensión internacional tendrá sentido. Ya hay ejemplos en marcha como los programas «Erasmus mundus».
En ese escenario la Universidad de Oviedo tiene tres líneas de trabajo en marcha: mecatrónica -mecánica y electrónica para, por ejemplo, construir aparatos como lavadoras-, en la que participan alumnos de Asia y América, algunos ya profesionales de éxito; género, sobre toda la problemática social y cultural que implica, y biodiversidad marina.
En el Rectorado se estima que la plena internacionalización de esos programas sólo se logrará con la cooperación entre instituciones de diversos países y con la proyección de los estudios fuera, incluso, del ámbito de la UE.
La Escuela Internacional de Doctorado funcionará en las dos áreas integradas o «cluster» de excelencia: el de Biomedicina y Salud, en Oviedo, en el entorno de La Cadellada, y el de Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático, en Gijón, en el campus de Viesques.
El edificio proyectado en La Cadellada centralizará servicios cuando esté listo, hasta entonces la escuela funcionará en Oviedo en el complejo hospitalario de La Cadellada y en Gijón en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales.
La escuela ofrecerá un programa de captación de doctorandos a nivel internacional y exigirá realizar parte de la formación reglada en otros espacios académicos y de investigación, siempre, como es ya el caso de la Universidad de Oviedo, con sello de Excelencia.