L. S. NAVEROS
«En verano se pueden ver ratas como caballos, y en invierno arrastra basura y troncos podridos. Yo, que soy de Trubia de toda la vida, recuerdo los tiempos en los que el río bajaba limpio. Ahora da pena». El alcalde de barrio de Trubia, Víctor Alonso, expresa la queja de muchos vecinos de la localidad, que hace ya dos años presentaron sus firmas a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para que se limpiara el cauce del río Trubia a su paso por el pueblo.
«En 2007 presenté en la Confederación Hidrográfica, con firmas, un escrito pidiendo que se limpie el río, y es el día de hoy que no me contestaron», destaca el alcalde trubieco, que pide que se haga un saneamiento integral de la ribera. «No queremos que se talen los árboles, pero sí que se sanee la ribera, retirando los troncos o las ramas podridas. Cualquier día hay un accidente», asegura. Los vecinos también quieren que se intervenga sobre la ribera del Nalón, que también pasa por la localidad.
Su petición cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Oviedo, que aprobará en la próxima Comisión de Urbanismo una propuesta para pedir a la Confederación la limpieza de los cauces. «En el puente central del pueblo hay un tronco de grandes dimensiones. Vamos a pedir a la Confederación que se marquen unos plazos para mejorar el cauce, en el que se acumulan residuos, detritus vegetales. Exige un mantenimiento que no tiene desde hace décadas», asegura el concejal de Urbanismo, Alberto Mortera. El concejal y los vecinos temen que puedan producirse inundaciones. «Es peligrosa esta acumulación de residuos si se produce una avenida importante, lo que puede pasar en un río como el Trubia, que lleva las aguas de deshielo de parte de la Cordillera y que no está regulado en cabecera, como el Nalón», afirma Mortera.
Y aún queda por resolver la situación de la presa de El Machón, abandonada, y cuya retirada han pedido los vecinos en reiteradas ocasiones, ya que produce inundaciones en viviendas próximas. Mortera admite que la propiedad de El Machón es municipal y que, por tanto, debe ser el Ayuntamiento el que desmonte el viejo azud, ya sin uso, «que incluso dificulta el paso de la fauna piscícola, aunque tiene un salto a uno de sus lados». El concejal asegura que, si la Confederación inicia obras de mejora, «el Ayuntamiento estudiaría desmontar la presa».