JESÚS FARPÓN
Chus NEIRA
El dinero que el Principado propone aportar a través de la Consejería de Educación a la Universidad de Oviedo para el próximo año se tradujo ayer en «decepción, desmoralización y desasosiego», en palabras de Vicente Gotor. Si alguien tenía alguna duda sobre el tono que emplearía el rector en la Junta General para dar su opinión sobre el proyecto de presupuestos, su comparecencia de ayer junto a la del gerente de la Universidad, Eusebio González, se convirtió en un análisis demoledor. Con las actuales cifras que plantea el Principado, Gotor no cree que sea posible llevar a cabo el proyecto del Campus de Excelencia, poner en marcha los nuevos grados de Bolonia, ni siquiera hacer frente a las pagas extras de su personal. La situación es tan crítica, denunció, que «podría obligar, incluso, a implantar "numerus clausus" en algunas titulaciones», con la consiguiente pérdida de alumnos que se irían a cursar sus estudios a otras comunidades autónomas.
La solución, analizó el gerente, son cuatro millones de euros más. «Es lo mínimo», certificó, «para funcionar con normalidad».
Los problemas presupuestarios que enumeró en la Junta el equipo rectoral se pueden reducir a dos grandes agujeros económicos. El primero es el que procede de la adaptación al Espacio Superior de Educación Europea, Bolonia. En la actualidad la Universidad de Oviedo ya ha adaptado 12 nuevos grados y para el próximo curso estarán listos otras 37 titulaciones más la de Trabajo Social, todavía sin asignación. Bolonia, por los sistemas de trabajo a los que obliga, exige más profesorado. Es la repetida frase de que Bolonia no se puede aplicar con coste cero. Ayer el rector lo repitió: «Nos merecemos algo más para llevar a cabo esta reforma. Es un error pensar que vamos a poder adaptarnos a los nuevos grados sin recursos, con coste cero. Así que dígame qué reforma vamos a llevar a cabo».
Pero si el actual presupuesto no da para aumentar la plantilla y reforzar el cambio al Espacio Europeo de Educación, tampoco llega, siquiera, a otros mínimos. «Con esta financiación», relató Vicente Gotor en la Comisión de Economía, «no vamos a lograr los objetivos del Campus de Excelencia, ni vamos a poder adaptar las titulaciones ni incluso, creo, podremos pagar las extras de noviembre y diciembre por mucho que recortemos de los departamentos».
Porque, siguió Gotor, la Universidad sí ha hecho sus esfuerzos. Recordó que su gestión es la de «la transparencia» y «la austeridad», que se han eliminado todos los gastos superfluos y que, además, se han amortizado plazas de profesores jubilados y se ha puesto en marcha un plan de jubilaciones voluntarias. «Más no podemos hacer, y a pesar de ello, resulta insuficiente», resumió.
El otro gran pozo sin fondo económico que pesa sobre el buen funcionamiento de la Universidad, adelantó Gotor, es el que afecta a los gastos de personal, donde «las transferencias no se corresponden con las necesidades». Y no sólo eso, el equipo rectoral ha formulado su preocupación por la «distancia creciente entre la cuantía de la nominativa [lo que el Principado aporta para el pago de nóminas] y el gasto real de la plantilla». En cuatro años, explicó, la aportación del Gobierno regional ha pasado de suponer un 95,9% del gasto a un 90,2%, según la propuesta presupuestaria de Educación para el ejercicio de 2010. El gerente, Eusebio González, hizo el detalle de esta anomalía.
La relación histórica que hizo de la nominativa y el gasto de plantilla desde 2001 indica que lo que cuestan los profesores crece, al año, entre cuatro y seis millones de euros, con la excepción de 2009 en que se asumió el pago de nuevos complementos y el desfase se disparó a los diez millones. En paralelo, la aportación presupuestaria del Principado también ha ido creciendo entre unos cuatro y siete millones de euros al año, salvo éste, en que por primera vez se queda en un incremento de sólo 1,8 millones. Los ajustes de la Universidad, que han logrado frenar el incremento del gasto de plantilla en 3,3 millones de euros, amortiguan el tímido incremento del gasto, pero no resultan suficientes. Menos, teniendo en cuenta el crecimiento natural que suponen los complementos retributivos que han de percibir los profesores. En resumen, el gerente exigió de nuevo al Principado la necesidad de elevar la nominativa en al menos 4 millones de euros.