David ORIHUELA
Los vecinos del entorno de la fuente de Foncalada reclaman ahora al Ayuntamiento de Oviedo «la misma sensibilidad y atención» que la Administración local tuvo cuando se restauró el monumento, Patrimonio de la Humanidad. Esta atención se traduciría en la suspensión de licencias para abrir locales de hostelería en el entorno la fuente. Es la respuesta vecinal ante la polémica por la apertura de una franquicia, en su versión pub, de la conocida discoteca Penélope, y de la inauguración próximamente de otro local en la zona.
Alejandro Huergo habla en nombre de un grupo de vecinos de diez comunidades de la zona que se reunieron la tarde del lunes y que hoy serán recibidos por el concejal de Urbanismo, Alberto Mortera. Dicen no querer entrar en disputas políticas, porque no les corresponde y porque además «lo único que hacen es pasarse la pelota unos a otros». Así que piden responsabilidad tanto al Ayuntamiento como al Principado. Al servicio de Patrimonio del Gobierno regional le acusan de «eludir» sus responsabilidades y permitir que se instale un bar a apenas dos metros de la barandilla que limita la Foncalada. Además, Huergo califica de «cómico» que el Principado considere que deben ser los porteros de la discoteca los que vigilen la fuente. «Supone una privatización del servicio», puntualiza.
Los vecinos mantienen que el edificio donde está prevista la instalación del pub debería ser expropiado, según dicta el fallido plan director del Prerrománico del Principado, «así que permitiendo el bar hacen imposible la expropiación que ellos mismos proponen, porque el valor del edificio con un local en funcionamiento es mucho mayor». Huergo sentencia: «Esto es lo más opuesto que puede haber a la conservación del patrimonio».
Pero los vecinos van más allá de la polémica surgida entre Ayuntamiento y Principado a cuenta de la licencia de un pub. Entienden que debe tratarse con sumo cuidado la gestión de todo un nuevo espacio peatonal nuevo surgido de la unión de las calles Víctor Chávarri y General Elorza. No quieren que se convierta en una zona de ocio nocturno porque, sostienen, pueden surgir problemas de distinto tipo, «se puede colapsar la zona de tráfico, de acumulación de clientes en las calles y hasta pueden aparecer problemas de seguridad ciudadana», afirma Huergo.
Ante esta situación los vecinos quieren prevenir antes que tener que curar, porque consideran que, una vez concedidas las licencias de apertura y con los locales en marcha, será más complicado buscar soluciones a los problemas que auguran que pueden surgir. «El Ayuntamiento no se puede encoger de hombros», dicen. Son conscientes de que las licencias que concede el Consistorio son regladas y que con el informe de Patrimonio todo es correcto, pero también saben que el Ayuntamiento tiene la potestad de no conceder este tipo de licencias como ha ocurrido en otras ocasiones, con la suspensión de los permisos para abrir bares de copas en Oviedo.
El grupo de vecinos, representantes de diez comunidades de propietarios de las calles Javier Grossi, Alfonso III el Magno, Foncalada y plaza de la Familia Toyos, han remitido un escrito al Ayuntamiento en el que muestran su preocupación por la acumulación de locales de ocio nocturno en la zona y advierten no sólo del peligro que los actos vandálicos que pueden generarse en el entorno de estos espacios pueden provocar en la fuente de Foncalada, sino de las molestias que deberán sufrir los propios vecinos ante lo que anuncian más que segura acumulación de clientes en las calles.