CARMEN RUIZ-TILVE
La calle de Milicias Nacionales no tiene nada que ver, como podría suponerse, con la Guerra Civil, siendo como es muy anterior.
Milicias, antes de ser Nacionales eran Provinciales, y recibían ese nombre las fuerzas del Ejército que se desmantelaron tras la Guerra de la Independencia.
El cuartel de las Milicias Provinciales estuvo en la Casa de Comedias del Fontán y ya en 1756 se solicitó suelo del Campo de San Francisco, entonces muy extenso, para hacer cuartel, cerca del canapé de Las Dueñas, en lo que fue y es calle de Milicias.
Por aquel gran cuartel a lo largo del siglo XIX pasaron otras ocupaciones al tiempo que los militares pasaron al Colegio de los Jesuitas del Fontán y luego al convento de Santa Clara, desamortizado. Como era de esperar, el cuartel de Milicias fue desmantelado sin dejar otro rastro que el nombre.
La calle une Uría con Palacio Valdés, en su entronque con Pelayo y mantiene con buen garbo su tradicional vida comercial y la mayoría de sus edificios, ya clásicos.
Lo que hay ahora, con muchas tiendas cambiantes, salta a la vista, pero vamos a repasar lo que hubo en la prolongada posguerra, cuando se la llamaba «la calle de las pulmonías», por la brisa que, desde el mar, no paraba hasta el paseo de los Álamos.
Por la acera de la derecha, camino del Campo y desde él, estaba haciendo esquina con Uría el bazar Elías, el Salón Limpiabotas -que vendió prensa y en tiempos fue de Olegario-, una mercería, la frutería León, Calzados Mami, la zapatería artesana de Arias, la camisería Arango, la papelería Gema, de la familia Benedet, Casa Campomanes, de ultramarinos, la confitería La Mallorquina, la mercería de Asunción Jamart, la carnicería de Adolfo, Calzados La Real y el almacén de paquetería de Cabeza.
En la acera de enfrente, empezando desde Pelayo, en la esquina estaba Lacazette, que tenía otros dos bazares y ferreterías, uno en el Fontán y otro en la Rúa. Estaba la Sidrería Pachín, de la familia del futbolista Paquito, y la confitería Peñalba, en local distinto del actual, la perfumería Elma, del Eladio y Marichu, que le daban su nombre y estilo, la perfumería Gendín y la farmacia del mismo nombre.
La calle ha cambiando de manos pero sigue muy viva. Ahora los decanos comerciales son Mami, La Mallorquina y Peñalba, en manos de los herederos de los fundadores y con la misma dedicación y eficacia. Sólo hay un local libre, triste, solo y polvoriento, el de la perfumería Gendín.
En el repaso quizá quede algo fuera y puede que algún local esté alterado en el orden, pero para resolver eso están ustedes, porque Woody Allen es un recién llegado y además perdió las gafas.