CARMEN RUIZ-TILVE
A la vuelta de la esquina de la calle de Milicias se abre la de Pelayo, paralela a Uría, surgida, como toda la zona, de lo que había sido Campo de San Francisco, urbanizada y bautizada en 1869, cuando aquello era terreno intermedio entre «La Magdalena del Campo», nombre perdido, y «la calle de la fuente de Las Dueñas», nombre que perdura en algunos ovetenses memoriosos.
La calle Pelayo fue siempre bulliciosa, antaño animada por la vecindad del Mercado del Progreso y de la fundición de Bertrand, bien cerca de teatro Campoamor.
Viniendo desde Milicias estuvo en la esquina, durante años, la sidrería de Pachín, sustituida luego por el almacén de ferretería y quincalla Lacazette. La sidrería Pachín se abrió a principios del siglo XX y duró hasta 1956, especializada en buena sidra y tertulias de fútbol, siendo el futbolista ovetense Paquito hijo de una de sus dueñas. A continuación nació, en 1930, la mercería Sarita, que sigue abierta, en tercera generación. Y a lado la librería Santa Teresa, de los años 40, también prologada en manos familiares. Estos dos establecimientos son los únicos que quedan de la edad de oro de la calle.
En el local siguiente hubo a lo largo del siglo XX bares, primero Casa el Rey y luego el Bar Pelayo. Casa el Rey estuvo allí entre 1906 y 1943, con buenas comidas a buenos precios y sidrería, cuando allí delante paraban lo coches de línea de Noreña y Llanera. En su nueva etapa de posguerra, ya como Bar Pelayo, pasó por varias manos hasta desaparecer. Durante un tiempo tuvo un local al lado conocido como «el Pelayín».
Allí, en la esquina con el pasaje, que es por donde empezó este repaso, estuvo La Nueva del Pasaje, establecimiento importantísimo en la vida ovetense y en el recuerdo de muchos. En la esquina simétrica hay desde hace mucho zapatería en lo que había sido retal del antiguo Café Pasaje. Luego estaba la joyería Peñarroya y la perfumería Ter, Almacenes Amparo, el Palacio de las Medias, el Bar Paredes, la peluquería de Calzón, el bar La Perla y, ya en la esquina con La Escandalera, en el edificio de doña Soledad Conde, la Farmacia Donapetry. También estuvo en aquella zona Artespaña, en un gran local que también tenía entrada por Uría.
Como el pez gordo se come al chico, las multinacionales se fueron tragando el comercio tradicional ovetense y su recuerdo. Nos queda por repasar la acera de los pares, en la que otro mundo sustituyó al Mercado del Progreso.