David ORIHUELA
La crisis económica, sumada a la falta de sucesión, se ha llevado buena parte del tradicional pequeño comercio de la ciudad. El último ejemplo es Almacenes Guisasola, el clásico de la calle Melquíades Álvarez, una especie de gran mercería donde era posible encontrar de todo. El viernes cerró sus puertas, pero volverá a abrir por una buena causa mañana, lunes, y el martes.
Francisco Martínez-Guisasola, actual propietario del establecimiento, ha decidido prolongar dos días la vida de la tienda y donar todos los beneficios a la Cocina Económica y a Cáritas Interparroquial, con sede en la cercana iglesia de San Juan. «No podemos darles el material, lo que más necesitan es dinero y así lo haremos, abriremos esos dos días para recaudar fondos para los que más lo necesitan», explica Paco Guisasola, como le conoce todo el mundo.
De este modo tan solidario se pone fin a una historia que comenzó en 1940, cuando abrió sus puertas un comercio que tenía vocación hoy desconocida. Almacenes Guisasola suministraba mercancía a otros comercios, no sólo de Oviedo, sino de buena parte de Asturias. Se compraba el género en Cataluña y luego se repartía por Oviedo en carretillas o se enviaba a otras ciudades asturianas en el Vasco, el tren de Feve.
La tienda la fundaron el abuelo, el padre y un tío del actual propietario, que se tuvo que hacer cargo del negocio en 1973, tras la desgraciada muerte de sus padres en accidente de tráfico.
Almacenes Guisasola tuvo su momento de esplendor en la segunda mitad del siglo pasado. Llegaron a tener cincuenta empleados, pero la cosa fue a menos desde los años 90. La apertura de los grandes centros comerciales restó clientes y todo se complicó con la crisis económica de los dos últimos años.
Paco Guisasola no quiere mirar atrás. Entiende que ha llegado el momento de cerrar una etapa y lo hace de un modo solidario, recaudando fondos para dos de las instituciones benéficas que más trabajan en la ciudad por los necesitados.