Lne.es » Oviedo
 Noticia anterior   Noticia siguiente 
El tiempo vuela

Agua de mayo, ma non tanto

n Las fiestas de la ciudad requieren un espacio propio, un recinto ferial que se echa de menos en cada ocasión

 12:17  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Agua de mayo, ma non tanto
Agua de mayo, ma non tanto  
 MULTIMEDIA

CARMEN RUIZ-TILVE Adiós, escuela, adiós

No se acaban las escuelas, no, tan necesarias para la vida de la sociedad en buena salud. Lo que se acaba, porque cambia de denominación y se diluye, por fusión con otro centro, es la Escuela Universitaria de Magisterio, descendiente de la clásica Escuela Normal, que cumple sus 165 años de vida, importantísima en la dignificación y eficacia de las escuelas asturianas y en la creación de oportunidades de formación y trabajo para muchas mujeres que por primera vez tuvieron una profesión. Con la Universidad crecidísima, integrado Magisterio allí desde hace muchos años, le llega ahora el momento de fusionarse con la Facultad de Ciencias de la Educación -antes Pedagogía-, esperemos que para bien. Sin embargo, será ya recuerdo el mundo del Magisterio al que todos, de alguna forma, nos sentimos unidos, unos por agradecimiento a nuestros primeros tiempos y otros por dedicación profesional.

Coincidiendo con este final aparece un libro, editado por la propia Escuela de Magisterio de Oviedo y coordinado por el profesor Friera, en el que, bajo el título general «Enseñando historia a niños», se recogen cuatro efemérides de Asturias relacionadas con el reciente 2008: mayo de 1808, IV Centenario de la Universidad y nuestras cruces, la de los Ángeles y la de la Victoria. La unidad didáctica sobre la Cruz de los Ángeles, la cruz de Oviedo, está trabajada con niños de Educación Infantil, de 3 años. La Cruz de la Victoria, la cruz de Asturias, se trabajó con niños de 5 años. Así se empieza a conocer y a amar el mundo propio.

Sin salir del mundo escolar volvemos la mirada al Colegio Menéndez Pelayo, en la calle General Elorza, que celebra su 75.º cumpleaños.

Durante mucho tiempo Oviedo tuvo precaria vida escolar, con pocas escuelas públicas, a veces en edificios inadecuados. Escuela hecha a la medida fue la de la calle Quintana, que después de mil dedicaciones impropias fue derribada sin pena ni gloria. En tiempos de la República, que hizo muchas cosas buenas en el mundo escolar, como todavía hoy se desprende de cartillas y edificios, se construyó, en 1934, el edificio de General Elorza, muy expresivo de su tiempo, de un estilo racionalista y luminoso, por el que tanto lucharon muchos maestros, entre ellos don Pablo Miaja. Desde aquel año pasó por varias dedicaciones además de la escolar, y allí estuvo en un principio la Biblioteca Pública, antes de trasladarse a San Vicente, en tiempos en los que a los ovetenses les parecía que llegar hasta General Elorza para leer un libro era doble sacrificio. También estuvo allí el Instituto Femenino en los años 50, ocupando la primera planta. La escuela del cuarto distrito tomó el nombre de Menéndez Pelayo, no muy vinculado a ella ni a Oviedo.

Ahora todo el colegio se dedica a primera enseñanza, y allí se respira un gratísimo ambiente escolar, como pude comprobar recientemente. Trabaja un grupo de profesionales entregado que celebran en este tiempo los 75 años de vida escolar, «de cultura, de experiencia, pero sobre todo de compañerismo». Desde aquellos actos en los que tuve el honor de intervenir en mi condición de antigua alumna de Bachiller entre 1952 y 1959 me uno a la petición de devolver al colegio el nombre de Miaja.

El curso anda ya de remate, con todo lo que ello supone. Para dulcificar la cosa, Oviedo tiene un mayo muy festero.

Que por mayo era, por mayo?

La Balesquida y la Ascensión bien merecerían fecha y terreno por separado para, una vez al año, celebrar sus fiestas, que este año se encabalgaron y confundieron, de forma que la gente ovetense, amante de la «folixa», no sabía si estaba repicando o en la procesión. La Balesquida tiene bien marcadas sus fechas por la liturgia y el privilegio de celebrar en el Campo la romería ovetense por excelencia, este año un tanto pasada por agua, cosa que encaja perfectamente con la tradición.

La Ascensión tiene menos suerte, porque, siendo como es feria histórica y fundamental en Oviedo, ha perdido su jueves, uno de aquellos tres que relucían más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión. Sería estupendo que las fiestas tradicionales que partían la semana siguieran haciéndolo, porque el pueblo llano del que formo parte agradece la ruptura de la rutina, que es parte de la fiesta. Y si la fiesta quiere tiempo propio, que en el caso de la Ascensión se ha perdido, también quiere espacio, y ya se sabe que Oviedo fue siempre ciudad cicatera para dejar parte de su suelo para recinto ferial, que se echa de menos en cada ocasión.

La de la Ascensión es una de las tres ferias tradicionales de la ciudad, y la única que sigue como tal, ya que la de Todos los Santos no está y San Mateo pasó hace tiempo a ser otra cosa.

Cuando las comunicaciones eran precarias la gente venía a Oviedo a fecha fija, por ejemplo, por la Ascensión, a comprar y vender grano, aperos de labranza, vino, cestería, utensilios de cobre y hierro, ropas, quincalla y alfarería, y, muy especialmente, ganado.

La feria de la Ascensión, gran acontecimiento local, empezaba cuatro días antes de la fiesta, produciendo en la ciudad verdadero bullicio social y comercial, porque, tras el movimiento de faltriquera propio de la compraventa, el remate obligado era la comida, a poder ser coronada por un buen puro, ya que la Ascensión era fiesta de hombres, con las mujeres reducidas al ajetreo de los fogones. La feria de ganado de la Ascensión, como la falsa moneda, fue de mano en mano, de barrio en barrio, de Mercaderes al Campo de la Lana, y de allí a Pumarín, hasta llegar a San Lázaro y San Roque, porque nadie quería cerca de casa la suciedad del ganado, que se prefería lejos, al menos para los que no tenían chigre.

Ya decía Canella hace más de 120 años: «Falta en los alrededores de Oviedo un sitio a propósito para ferias y otras reuniones municipales y convenientes a los pueblos». Actualmente parte de la Ascensión, con gran aceptación popular, está en la zona de la Catedral, y el resto, en la Losa, como recreación de todo lo que hemos perdido. Y el ganado, fuera del concejo.

Precisamente en este mes se presentó un vídeo espectacular, obra de Gonzalo González Ramos, sobre la transformación que convirtió la zona de la estación del Norte, la que propició la primera gran transformación urbana de Oviedo, en la losa de Renfe, que ahora acoge espectáculos del campo, para que los niños actuales sepan lo que es un gallo de cresta roja.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA

HACE 25 Y 50 AÑOS

Portadas La Nueva España

Portadas de La Nueva España

Las portadas de hoy de La Nueva España hace 25 y 50 años

      CONÓZCANOS:   CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES      PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR   
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad