FERMIN RODRIGUEZ
Presidente delegado de la Universidad Itinerante del Mar (UIM)
Ángel FIDALGO
El mítico velero portugués «Creoula» se ha convertido desde hace cinco años en el buque-escuela de los universitarios asturianos y portugueses, gracias a la iniciativa de la Universidad Itinerante de la Mar (UIM), que nació por iniciativa de las universidades de Oviedo y de Oporto. Fermín Rodríguez, uno de sus fundadores, explica la filosofía de esta aventura.
-Llegó la hora de hacer balance.
-Después de cinco años de dar forma a una idea que entonces era desconocida para las universidades, el balance no puede ser mejor. Este año navegamos 1.400 millas y en total llevamos realizadas casi 10.000, con medio millar de alumnos de distintas universidades españolas y portuguesas, especialmente de las de Oviedo y de Oporto, y también de Hispanoamérica.
-¿El futuro de la UIM tiene el horizonte despejado?
-Siempre pusimos rumbo al horizonte, y cuando llegamos a él descubrimos otro nuevo. Hace cinco años no pensábamos que podríamos llegar tan lejos. Pero para la Universidad de Oviedo esta es una misión con mucho sentido, y tenemos la obligación de seguir navegando. Además, como dimos pruebas de seriedad y de rigor en un proyecto que es sólido, las entidades patrocinadoras que nos acompañan confían en nosotros y quieren seguir en el proyecto, lo que nos permite plantearnos nuevos retos.
-¿Los del próximo año?
-A las universidades fundadoras de la UIM, la de Oviedo y la de Oporto, se pueden incorporar otras portuguesas y españolas, y también pretendemos que colaboren con nosotros en materia de formación de forma más activa las armadas de España y Portugal.
-Un velero de la armada portuguesa que navega con civiles.
-Nos planteamos recuperar la tradición de la navegación y los portugueses, como pueblo navegante, nos entendieron perfectamente.
-¿Y los estudiantes portugueses y asturianos también?
-También. La convivencia en un velero estrecha lazos de amistad, que después continúan en tierra. Por eso en diciembre queremos volver a reunirlos en el «Creoula», que estará en Lisboa, para la lectura de los proyectos que realizaron. Aprovecharemos también para navegar por el Tajo. Podríamos incluso hacer un seminario de varios días.
-¿Cómo se presenta la campaña del próximo año?
-Transcurrirá por el Mediterráneo y confiamos en llegar a Túnez, Egipto y Grecia. Como haremos varios cursos los alumnos regresarán en avión; pero dependemos de la colaboración de algunas entidades colaboradoras, como Air Europa.
-¿Un proyecto pionero?
-Pionero en Europa, y yo me atrevería a decir que también en el mundo, porque no hay otro barco de propiedad gubernamental que se dedique a tareas de instrucción marina con universitarios, y además con un sistema de trabajo tan particular como el nuestro. Esto es una garantía de seguridad y de buen hacer que nos obliga a mucho.
-¿Cuál es el espíritu?
-Pretendemos llevar un mensaje europeista. Pero nuestro destino fundamental es la plataforma atlántica desde donde miramos a la otra parte del océano, y por eso invitamos a otras universidades americanas a que se embarquen con nosotros.
-¿Qué recuerdos quedan en los alumnos?
-Es una experiencia que al principio les sorprende, e incluso algunos se preguntan los primeros días qué hacen en esta aventura. Después comienzan un periodo de disfrute del esfuerzo, y cuando llegan ya han hecho amigos y conocido otros lugares, y ya son incapaces de separar todos estos recuerdos. La sensación, lo han dicho muchos de los jóvenes, es haber vivido el viaje de su vida. Navegar en el «Creoula» es una experiencia muy intensa que les hace sentirse unos privilegiados. Nosotros también trabajamos con los sueños y damos sentido al esfuerzo.
-Y además consiguen créditos.
-Seis de una asignatura de libre configuración, aunque podrían ser más porque el trabajo que realizan contabilizado en número de horas son muchas. Este año, sólo de navegación entre Lisboa, Madeira, Portimão y Lisboa, realizamos doscientas horas, más las que se hicieron en tierra y el tiempo que emplean en realizar sus proyectos. Y hay que sumar los conocimientos de navegación que adquieren.
-¿Qué aporta el barco?
-El «Creoula» es una especie de laboratorio de la vida en cuanto a intensidad, adaptado para educar en los proyectos que se les marca, y también haciéndoles conscientes de que tienen que cuidar de si mismo y de los demás. Esta es la atmósfera de trabajo y de responsabilidad que se crea, la de saber navegar en el océano de la vida, que al final es la experiencia más valiosa de esta aventura.
«A las universidades de Oviedo y Oporto se pueden incorporar otras, españolas y portuguesas»