D. ORIHUELA
Hacía años que el agua se filtraba entre las tejas árabes de la cubierta de la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo, en el Naranco, y dañaba las valiosas pinturas murales del interior del templo. Ya no volverá a ocurrir. Las obras de rehabilitación de San Miguel ya han dado comienzo.
El perímetro de la iglesia ha sido cerrado al público y todo el templo está rodeado de andamios para acceder a la cubierta donde se sustituirán las tejas árabes por tégula romana, bajo la cual se colocará una lámina transpirable que garantizará la impermeabilidad del edificio.
El proyecto de rehabilitación, que impulsa la Consejería de Cultura del Principado, ha sido redactado por el arquitecto Fernando Nanclares y será ejecutado por la empresa pucelana Trycsa (Técnicas para la Restauración y Construcciones, S. A.), especializada desde 1977 en actuaciones en edificios de alto interés.
Los trabajos, con una inversión de 133.000 euros, serán financiados con cargo al Fondo Europeo de Desarrollo y tienen un plazo de ejecución de 4 meses, con lo que deben estar concluidos para mediados del próximo mes de julio. Hasta entonces los turistas tendrán que conformarse con visitar la cercana Santa María del Naranco o contemplar entre el vallado las obras de San Miguel de Lillo.
Con el cambio de las tejas de la cubierta se ampliarán los aleros, con lo que se evitará buena parte de la humedad que daña los muros del templo al alejar de las paredes las caídas del agua de lluvia.
Además, para evitar filtraciones se pavimentará el exterior de la iglesia. Actualmente el terreno que rodea el templo es tierra, salvo algunos empedrados antiguos en la zona oeste. Al pavimentar todo el perímetro del edificio se evitará que el agua se filtre al subsuelo y aflore en el interior de San Miguel.
En el proyecto se incluye también el cambio de la puerta de madera que da acceso al templo del siglo IX. Esta puerta fue colocada por Luis Menéndez Pidal en los años sesenta y tiene un peso de 160 kilos que carga contra los muros. Ahora se instalará una puerta más liviana que evitará una gran presión sobre las paredes del edificio.