Elena FERNÁNDEZ-PELLO
La madre superiora de las Hermanas de la Caridad de San Vicente Paul, María Blanca Argote, ha dedicado a la Cocina Económica de Oviedo los últimos nueve años de su vida, años «repletos de acontecimientos bonitos y significativos». El último fue la entrega de la medalla de oro de Oviedo, que tuvo lugar ayer en la plaza de Trascorrales. El alcalde Gabino de Lorenzo invitó a fabada y paella y expresó el agradecimiento de la ciudad a «la labor callada, silenciosa y encomiable» de la institución benéfica. Argote se refirió a ella como «una obra que contribuye a que nuestro mundo sea un poquito más solidario» y «nos permite practicar un estilo de vida que nos da alegría».
Las muestras de gratitud fueron mutuas. «Oviedo es para nosotros un ciudad sensible y generosa», manifestó el presidente del patronato de la Cocina Económica, Jaime Rojo, y el arzobispo, Jesús Sanz, terminó su intervención con un reconocimiento «a quienes dan el trigo». «Hay muchas maneras de saciar las hambres de las personas», había reflexionado previamente, haciendo ver que «el menú que se reparte en la Cocina Económica no es sólo el que sale en las perolas», también incluye, según el Alcalde, «cariño y acogida».
De Lorenzo se refirió a la institución, merecedora de la mayor distinción de la ciudad, como «un ejemplo para todos de entrega, generosidad y compromiso solidario con los más desfavorecidos». «Si nos falta el amor no somos nada, afortunadamente en Oviedo ese amor no nos ha faltado nunca», subrayó, refiriéndose a las monjas que atienden la Cocina Económica.
Los invitados al acto, entre los que estaban los empleados y los voluntarios que atienden el comedor de la calle San Vicente, se congregaron en la antigua plaza del Pescado hacia las dos de la tarde. Allí, tras las intervenciones protocolarias y la entrega de la medalla, se sirvió la comida. Argote dedicó la distinción a quienes acuden a la Cocina Económica en busca de un plato de comida, unos 300 comensales al día. «Con ellos y en breve celebraremos este homenaje y el menú será especial», prometió.
Al banquete de ayer asistió una amplia representación de la sociedad asturiana, entre la que sobresalía el fiscal Gerardo Herrero; el presidente de la Audiencia Provincial, José Ignacio Álvarez; y el barón de Grado, Martín González del Valle.