03 de mayo de 2012
03.05.2012

Argumentos que sientan cátedra

Siete centros de toda España se miden en la Liga de debate universitario, obligados a defender que los transgénicos son la panacea contra el hambre y a sostener luego la postura contraria

03.03.2012 | 05:13

Chus NEIRA


«En 1969 los americanos llegaban a la Luna. Después incluso llegarían a jugar al golf allí arriba, pero antes de eso, ¿cuál fue el grave problema al que se enfrentaron? Los bolígrafos no funcionaban en el espacio. Así que los norteamericanos trataron de diseñar un complejo bolígrafo que funcionara con gravedad cero, mientras que los rusos, años antes, habían resuelto el problema de una forma muy sencilla: utilizaron un lápiz. Las alternativas más descabelladas no son necesariamente las mejores». Ion Baratas, estudiante de último curso de Publicidad de la Universidad del País Vasco, suelta toda esa introducción en el Paraninfo de la Universidad de Oviedo con una sonrisa cínica y resuelta. «Es mi especialidad», confiesa luego. Su discurso introduce el «juego» para defender la postura contraria a que «los alimentos transgénicos sean la panacea universal contra el hambre», que defiende el equipo rival, la Universidad de Navarra. Son las semifinales de la IV Liga de debate universitario, que este año se celebra en Oviedo.


Minutos antes por el claustro del Edificio Histórico los cántabros recorren los pasillos nerviosos y altivos. La mayoría son veteranos. No es la primera vez que participan en este concurso del G9 (grupo de nueve universidades públicas españolas). Tampoco los vascos. Ni los Navarros, que aunque ayer cayeron en las semifinales ante el equipo de Euskadi tienen ya dos victorias en esta competición, la de 2009 y la de 2011. Gonzalo Cayón está acabando Derecho en Cantabria y también repite, aunque en su equipo este año han incorporado algún fichaje nuevo, como Ignacio García, estudiante de primero. Conoce bien estas competiciones, y sobre el estrado, cuando le toca refutar, sabe cómo picar al contrario.


«Sí, son buenos, pero agresivos», comentan los asturianos, ya despojados de traje y corbata en la tanda de las semifinales de la tarde. Lograron vencer a Castilla-La Mancha por un tres a cero, pero las derrotas (2-1 en ambos casos) ante navarros y extremeños los han dejado de público de estas semifinales. Al contrario que los otros equipos, la Universidad de Oviedo era la primera vez que competía, y el equipo procedía de un curso de debate organizado por Extensión Universitaria. También, al revés que en los otros equipos, la mayoría estudia en la Facultad de Filosofía y Letras, como Abel Higuera, 18 años y estudiante de primero de Lengua Española. Los cántabros, por ejemplo, son la mayoría de Derecho, ADE o Económicas. Y el equipo vasco es muy interdisciplinar, desde Publicidad hasta Organización Industrial.


La dinámica es sencilla. Hace menos de un mes les dieron la pregunta con la que se tendrían que medir: «¿Son los alimentos transgénicos la panacea universal contra el hambre?». Durante este tiempo se han documentado y preparado la defensa del argumento a favor y del argumento en contra. Ahora se enfrentan a los otros equipos y un jurado compuesto por representantes de todas las facultades da la victoria a uno u otro equipo, tras la exposición, las refutaciones y las conclusiones finales.


Los chavales se divierten y saben que sólo haber llegado hasta aquí tiene su pequeño premio metálico. Más si se llega a la final, porque el vencedor recibirá 3.000 euros, 2.000 el segundo y 450 euros el especial para el mejor orador.


Con el tiempo reglado en cada intervención, las preguntas dirigidas por los contrarios son claves para desequilibrar el discurso del rival. Así, Leire Caballero argumenta ante los navarros que la creación de transgénicos no puede solucionar el hambre, porque las causas del hambre son otras, como las guerras, y la solución es política. Adriana Maldonado alza la mano y contraataca: «¿Los alimentos no son política?». Leire duda, y Adriana insiste: «¿Los alimentos no son política?». En sus conclusiones, discursos más preparados donde no hay posibilidad de preguntar, cada uno tiene preparada su frase brillante. Josué Tonelli, de Euskadi, concluye con un proverbio africano: «Cuando suenan tambores de guerra, suenan tambores de hambre». Para ellos, tambores de final. Han logrado ganar a Navarra y hoy disputarán la final a los cántabros a las 12.30 horas en la Junta General. También en directo en mediateca.uniovi.es.

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