15 de mayo de 2012
15.05.2012

Bioenergética para liberar emociones

El Teléfono de la Esperanza aplica una terapia que combina el lenguaje corporal con el verbal para aprender a expresar sentimientos

15.03.2012 | 04:27
Bioenergética para liberar emociones

Carolina G. MENÉNDEZ


Estirarse, frotarse el cuerpo para relajarlo; manifestar con quejidos el dolor de las tensiones musculares, respirar con intensidad, marcar en exceso los gestos de la cara o fijar la mirada en la de otra persona son algunos de los ejercicios que forman parte de la bioenergética, una terapia que combina el lenguaje corporal con el verbal y que consigue reducir las tensiones físicas y enfrentarse y asumir las psíquicas para aprender a convivir con uno mismo y con los demás y así alcanzar el bienestar.


Los resultados de este sistema que trabaja el cuerpo y la mente los conocen bien quienes participan en el taller de bioenergética que organiza el Teléfono de la Esperanza de Oviedo de la mano de la psicóloga Ladis García del Río, especialista en esta terapia creada y desarrollada por los doctores Alexander Lowen y Wilhem Reich a finales del siglo XIX y principios del XX. Son personas que buscan comprender y gestionar sus conflictos internos, aliviar sus angustias, ansiedades o estrés y aprender a liberarse de situaciones antiguas, como miedos, rabia y también ternura, señala Ladis García del Río.


Esta terapia psicocorporal crea un espacio tranquilo, seguro, que invita a expresar y compartir las dolencias de uno mismo sin temor a ser criticado. Es un lugar para abrirse, «para dar voz a los sentimientos, porque lo que no se expresa queda dentro y acaba por hacer daño», señala García del Río. En este espacio de confidencialidad donde no hay juicios ni por parte del terapeuta ni de los compañeros de grupo, también se aprende a enfrentarse a las dificultades y a buscar soluciones a los conflictos personales internos, sentimientos o emociones que en un momento dado de la vida provocan dolor en vez satisfacción. Y éstos no sólo se instalan en la mente, sino también en el cuerpo, generando tensiones, agarrotamiento y dolores que impiden sentir y actuar con libertad. Por ello la primera parte del taller es puramente corporal, «con ejercicios que tienen como objetivo soltar las emociones y vivir más liberados, más conscientes de lo que sentimos», manifiesta la psicóloga. Así, al finalizar la sesión, los participantes coinciden en señalar que se encuentran «más vitales, de mejor humor porque se ha movido parte de la energía que tenían bloqueada».


Una vez realizados los ejercicios físicos que aunque aparentemente suaves activan todo el organismo, el grupo dedica un tiempo a comentar cómo se siente. «Es ésta una vía para el autoconocimiento y la autocuración ya que se cuentan las sensaciones y las emociones». Se cumple de esta forma el objetivo último de la bioenergética, que es «aprender a expresar la emocionalidad humana limitada por convencionalismos sociales y a canalizar las emociones y los sentimientos. Es un ensayo para la vida diaria, para liberar los conflictos y las tensiones crónicas que tenemos desde la infancia y para acostumbrarse a expresar cuestiones que socialmente han estado mal vistas», manifiesta la especialista en bioenergética y colaboradora del Teléfono de la Esperanza.

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