22 de mayo de 2012
22.05.2012

Doña Elena, en viaje laboral

La Infanta visitó Oviedo para supervisar un proyecto para niños con discapacidad de la Fundación Mapfre, en la que trabaja, y comió en Avilés

21.03.2012 | 04:41

Elena FERNÁNDEZ-PELLO

La primogénita del Rey de España, doña Elena de Borbón, visitó ayer Asturias por razones laborales. La Infanta, directora de proyectos sociales y culturales de la Fundación Mapfre, venía a conocer uno de sus proyectos en el Principado, un programa de actividad deportiva para personas con discapacidad intelectual, que coordina desde hace un año Fernando Azurmendi, quien fue preparador físico del campeón de Fórmula 1 Fernando Alonso. Dados los beneficios obtenidos con los 35 participantes, con edades que van de los seis años a más de cincuenta, sus promotores se proponen ampliarla a más muchachos y a otras localidades asturianas. Valorar esa posibilidad y decidir la asignación de recursos para ello es una de las competencias de doña Elena como miembro del equipo directivo.


La duquesa de Lugo llegó al Palacio de los Deportes de Oviedo poco después de las once de la mañana. El tiempo era frío y para la ocasión eligió un abrigo negro, pantalones marrones y pañuelo del mismo color al cuello, bolso y botas negros y sus gafas de sol a la cabeza, apartándole la larga melena del rostro. Doña Elena saludó a los representantes de Mapfre y al alcalde de la ciudad, Agustín Iglesias Caunedo, que fue invitado a la visita. También los acompañó durante el recorrido el piloto automovilista Javi Villa. Y entre apretones de manos y sonrisas fue conducida al interior del pabellón deportivo. Allí atendió las explicaciones de unos y otros, de los responsables regionales de la Fundación, de los técnicos del Ayuntamiento, que cede la instalación para esta actividad, y de los monitores.


La Infanta observó a los jóvenes hacer sus ejercicios en el centro de la pista polideportiva y luego en el interior del gimnasio, pedaleando en las bicicletas estáticas. La mayoría son alumnos del Centro de Educación Especial de Latores, indicó más tarde Azurmendi. El coordinador del programa presentó a doña Elena a una de las participantes, Andrea Fernández, para que le hablara de primera mano sobre las actividades que realizan. La jovencita la saludó con un rotundo «encantada», intercambiaron un par de besos y, según contó después, le explicó que hacía mucho deporte. Doña Elena le felicitó por ello. «Venimos todas las semanas, los martes, y hacemos bicicleta, cinta...», detalló Andrea Fernández.


La visita de la Infanta al Palacio de Deportes duró apenas una hora. Se organizó con discreción y sólo algunas usuarias del centro deportivo advirtieron, sorprendidas, su presencia. Al acabar allí estaba prevista una reunión en el centro de Latores para hablar del futuro del proyecto, comentó Fernando Azurmendi. Los avances personales, comentó, se advierten «a largo plazo» y son fruto de una gran dedicación. Algunos muchachos, con problemas más graves, apuntó, requieren de la atención de dos monitores. Azurmendi señaló que «a la Infanta le gustó la actividad» y manifestó su convencimiento de que «va a seguir adelante».


En cuanto a la doña Elena, cuando emprendió el camino al aeropuerto, por donde había llegado a Asturias por la mañana y de donde salió de regreso a Madrid, se reservó un tiempo para almorzar en compañía de algunos de sus compañeros en la directiva de la Fundación Mapfre en el restaurante Casa Tataguyo, en Avilés.

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