13 de junio de 2012
13.06.2012
La mar de Oviedo

Misiles

14.04.2012 | 06:01
Misiles

En la fábrica de La Vega construimos misiles «Spike». Su impronta carbayona va en el modus operandi, su magnífico «dispara y olvida» («fire-and-forget», en asturiano), donde el artillero aprieta el gatillo y puede olvidarse del proyectil, no como esos aleros de baloncesto que tiran de tres y han de quedar con los brazos en alto y las manos ridículamente dobladas hacia abajo, para que el balón coja rosca, hasta que entra en la canasta, dando tiempo al rival para quedarse con su cara y partirle la madre. En el «Spike» de la Tenderina programamos las coordenadas del objetivo, disparamos y podemos sacudirnos las manos e irnos a tomar el cafelito porque, gracias a una suerte de giroscopios y acelerómetros, el misil hará diana. Se vende a particulares en cien mil euros (lanzador y trípode aparte), pero, sopesado el daño que puede hacer, no es dinero tirado.

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