Una de las monedas más raras del mundo y tres trozos de la Síndone

La exposición de la plaza de la Catedral contiene piezas auténticas y valiosísimas

28.07.2013 | 03:25

El interior de la carpa en la que está instalada la exposición sobre la Sábana Santa contiene algunos objetos de un valor excepcional, por su autenticidad y su rareza. Entre todos ellos Álvaro Blanco, el comisario de la muestra, destaca la primera moneda de la historia con el rostro de Jesús acuñado, un sólidus de Justiniano II, de oro y del año 685, «una de las más valiosas del mundo», según su propietario.


A lo largo de la exposición, entre facsímiles, reproducciones, proyecciones y paneles informativos, hay algunas piezas únicas y el visitante no siempre repara en ellas. Blanco menciona un conjunto de ungüentarios fenicios, que datan entre los siglos I y II antes de Cristo y que servían para guardar los aceites y pomadas con los que se preparaban los cadáveres.


También originales son las que Álvaro Blanco llama «las treinta monedas de Judas», treinta denarios republicanos, que era la moneda en curso en vida de Jesús de Nazaret, y que en la exposición se muestran en una vitrina junto a otra pieza insólita, «la moneda del tributo», con el rostro de Tiberio retratado en una de sus caras y que fue la que le mostraron cuando pronunció la frase que recoge Mateo en su Evangelio: «Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».


Otra moneda curiosa: un sólidus bizantino, del siglo IX, en el que aparece Jesús con el pie cojo, una postura que se repite en otras representaciones, según refiere el comisario de la muestra, y que se corresponde con una lesión en el pie causada por el trauma de la crucifixión que aparece reflejada en la Sábana Santa.


Pero no todo son monedas. En la exposición de la plaza de la Catedral también hay una lanza romana original, del siglo I, para los amantes de las armas y las hazañas bélicas, y tres trozos de la Sábana Santa, guardados y expuestos en tres relicarios. Eso sí, hay que afinar la vista para ver las fibras de la tela guardada en su interior.


Las reproducciones de un sepulcro, como aquél en que debió ser depositado el cuerpo de Cristo, o del cadáver amortajado, así como la teatral sala forense, con un esqueleto depositado sobre la mesa, en el que se han localizado las heridas del hombre que envolvió la Sabana Santa, son también elementos que atraen la curiosidad de los visitantes.


Hasta ahora, y según los datos de la organización, «La Sábana Santa, la exposición» ha recibido más de seis mil cuatrocientos visitantes. La media diaria ronda los cuatrocientos y algunos días han llegado a los quinientos, apunta el comisario, Álvaro Blanco.


Entre los visitantes los hay de todas las nacionalidades, cuentan los encargados de la recepción. Incluso han llegado australianos. Comentan que están recibiendo a muchos latinoamericanos, pero también ha llegado gente del norte de Europa, desde Noruega o Suecia, y de Estados Unidos. También los franceses, italianos y alemanes son numerosos.


La exposición, que está abierta a diario, desde las diez hasta las nueve de la noche, continuará en Oviedo hasta el próximo 5 de septiembre.

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