La campana de Bochum se hace mayor

Oviedo recibió hace un cuarto de siglo un esquilón para conmemorar el aniversario del hermanamiento con la ciudad germana

04.08.2015 | 04:05
La campana de Bochum en Llamaquique.

"María proteja bajo su amplio manto al país, a los hogares, y a la gente". Es la traducción al castellano de la leyenda germana que se sitúa bajo la conocida campana situada hoy en día en el barrio de Llamaquique, y que hace un cuarto de siglo la ciudad alemana de Bochum regaló al Ayuntamiento de Oviedo para conmemorar el décimo aniversario del hermanamiento entre ambas localidades.

Emplazado inicialmente en la plaza de La Gesta, el esquilón representa la amistad entre Oviedo y la ciudad alemana de Bochum, hermanadas desde 1980. Fue instalada el 24 de agosto de 1990 como obsequio del Ayuntamiento alemán, y cuenta con una réplica en la propia ciudad germana.

El hermanamiento entre ambas ciudades se llevo a cabo durante la legislatura de Luis Riera, hace 35 años, y con motivo del carácter de capital de zona minera que representaban ambas localidades. Durante esta primera época, el intercambio de visitantes entre Oviedo y Bochum fue digno de reseña, con cerca de 5.000 personas movilizadas entre una y otra zona, incentivados por las continuas campañas turísticas que propició el hermanamiento. Se calcula que la repercusión económica superó en aquellos años los 300 millones de las antiguas pesetas. Iniciativas como la de la Asociación de Amigos de Bochum (que prestaba a los ovetenses información relacionada con la localidad alemana), o el acuerdo entre las Escuelas de Minas, son sólo dos ejemplos.

Además de la campana, existe una plaza con forma triangular en la parte posterior del hotel El Reconquista, bautizada con el nombre de la ciudad de la cuenca del Ruhr, e inaugurada el 28 de junio de 1984. Por su parte, Bochum cuenta con una plaza denominada "Oviedo Ring". Como respuesta al presente de Bochum, el Ayuntamiento de Oviedo optó por enviar los planos de la Fuente de las Ranas, situada en el paseo de Bombé, en pleno Campo San Francisco, ya que se sabía que era del agrado del entonces alcalde de la ciudad alemana. Ante la imposibilidad de transportar semejante estructura hasta Alemania, se optó por enviar los planos de la fuente para que la construyesen allí mismo. Ambas ciudades mantienen los símbolos de un hermanamiento que, a día de hoy, sigue dando sus frutos.

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