La escuela infantil se la juega

Un personal escaso y sobrecargado, precios elevados y trabas para elegir centro son los puntos débiles de las guarderías municipales, según los educadores

18.08.2015 | 05:10
Laura Melón, en primer término, y Henar García Rubio.

Los recortes en la asignación presupuestaria del Principado, justificados por un descenso en la matriculación, y los consiguientes ajustes de plantilla, han devuelto a la actualidad el ciclo educativo de cero a tres años. Los educadores llevan años denunciando la disparidad de su funcionamiento en cada municipio y reclamando que se incorpore a la red educativa autonómica. Ahora, aprovechando los aires de cambio y la proximidad de las elecciones generales, han decidido ir a por todas.

La plataforma constituida por educadores, familias, partidos políticos y sindicatos se mantiene en contacto con organizaciones de otras comunidades y para el 10 de septiembre ha convocado una concentración ante la Junta General del Principado.

En las siete escuelas infantiles de Oviedo había el curso pasado 649 niños; la matrícula del próximo no está cerrada, pero la Concejalía de Educación tiene registradas 617 matriculaciones. Los trabajadores afirman que esa cifra no es la definitiva y reclaman estabilidad y reconocimiento laboral. En Oviedo, la plantilla del pasado curso, según datos municipales, era de 48 trabajadores a jornada completa y otros tantos a media jornada. El próximo curso dos educadores quedarán fuera y seis reducirán su jornada a la mitad.

Laura Melón, educadora en la escuela de Montenuño, y Henar García Rubio, presidenta de la Asociación de Escuelas Públicas del Principado (AEIPA), ponen en evidencia algunos de los puntos débiles de las escuelas infantiles.

La matrícula, compleja. "Sabemos los niños con los que empezamos en septiembre, pero la matrícula está abierta hasta la preinscripción del curso siguiente", explica Laura Melón. "Los admitidos en junio formalizan la matrícula, pero los que quedan en lista de espera no lo pueden hacer en otra escuela hasta septiembre", añade. "Las familias tienen que organizarse, no pueden volver al trabajo sin saber qué van a hacer con sus hijos a partir de septiembre", indica su compañera. Los niños sólo pueden matricularse en dos centros.

El coste, elevado. Otra de sus reivindicaciones es la gratuidad del primer ciclo de Infantil. Quieren que, como el segundo, de tres a seis años, sea gratuito y no obligatorio. "Ahora hay familias que pagan más de 300 euros por un hijo", indica Laura Melón, porque el precio se calcula atendiendo a los ingresos.

Pocos en el aula. La presencia en cada aula de dos educadores a jornada completa, a los que se refieren como "la pareja educativa", garantiza la atención y la seguridad de los niños. "Si tengo a un bebé en el cambiador y otro empieza a llorar no puedo dejarlo solo. Además, los bebés comen a demanda, y cuando uno lo hace otro necesita dormir", explica Melón. Las educadoras añaden que, dada la escasez de personal, los educadores a media jornada acaban yendo de un aula a otra, o de escuela en escuela, para cubrir bajas. Los niños acaban pasando por demasiadas manos.

Sin tiempo para planificar. Las escuelas infantiles tienen un proyecto educativo: ésa es la diferencia con las guarderías convencionales, explican las educadoras. "Se programan actividades, se preparan, se evalúan y se documentan, adaptadas a las capacidades de los bebés", comenta Melón. En Oviedo, las escuelas infantiles abren a las siete y media de la mañana, los educadores tienen siete horas lectivas y media de atención no directa, en la que realizan ese trabajo.

Sin apoyos. Los educadores de las escuelas infantiles detectan y atienden a los niños con necesidades especiales en colaboración con los equipos de atención temprana. Las educadoras reclaman apoyo en el aula.

Los directores se comparten. En Oviedo, los directores son maestros en comisión de servicio, personal funcionario, por tanto. En otros municipios, una educadora cubre esa función sin reconocimiento alguno. Según Laura Melón, cada director atiende dos centros y el de la escuela María Balbín comparte la dirección con Llanera. Si las familias quieren consultarle algo en la escuela lo tienen difícil: "Lo habitual es que esté en otra escuela, en la Consejería o atendiendo cuestiones de mantenimiento".

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