La temporada de invierno se adelanta

Las tiendas ovetenses, sorprendidas por el reclamo de ropa para el frío cuando no han concluido las rebajas l El sector textil se beneficia del aumento de turistas

29.08.2015 | 04:47

Pensar en rebajas es pensar en gangas. Es sinónimo de poder llevarse a casa ese bolso, esos zapatos o esa camisa tan amables a los ojos como inasequibles para el bolsillo. Pero también es una realidad que, en materia de ofertas, una de las primeras ideas que emanan del imaginario de la mayoría es la dificultad de salir a comprar saldos sin acabar cayendo en la tentación de adquirir algún artículo de nueva temporada. No sirve salir con el dinero justo, mientras se pueda tirar de tarjeta, y uno se ríe de sí mismo al sorprenderse repitiendo el consabido "esta vez no caigo". No hay remedio.

En efecto, no hay remedio. Pero lo que venía siendo una caída en la tentación parece estar convirtiéndose en una intención premeditada. Al menos, según las percepciones de algunos comerciantes ovetenses, quienes aseguran, no sin cierto aire de sorpresa, que "a pesar de que tenemos artículos al 50 por ciento de descuento, ya hemos tenido que ir metiendo otros de nueva temporada porque los clientes nos los pedían", explica Carmen García, encargada de la gestión de un céntrico establecimiento de moda diaria y de fiesta femenina. "El otro día llegó a la tienda una señora que se sorprendió de que no tuviéramos más abrigos a la venta, decía que ya empezaba a hacer frío", añade, mientras su cara de extrañeza va en aumento, con los ojos puestos en el sol que brilla fuera.

Similar es la sensación de (grata) sorpresa que se palpa en el local de calzado, bisutería y complementos de Yolanda Vega. "Ni siquiera ha terminado agosto y ya hemos vendido siete pares", dice mientras señala unas calentitas botas de invierno forradas con pelo en su interior.

"Como en Asturias el clima es menos cálido que en otros lugares y el frío llega antes, a lo mejor, ahora que estamos a finales de agosto, a la gente le cuesta más gastarse el dinero en ropa veraniega aunque esté muy rebajada", sugiere Carmen Díaz, tratando de encontrar una razón que explique que sus vestidos se vendieran mejor cuando estaban rebajados en un 30 por ciento que ahora que llevan una etiqueta que parte el precio a la mitad.

Pero, en cualquier caso, la sensación generalizada es buena. "Todos los años suele irnos bastante bien, pero éste hemos notado un aumento considerable. Todo lo que nos queda son restos que seguramente acabarán saliendo también tarde o temprano", asegura Hilda Sordo, copropietaria de una tienda dedicada a la moda infantil con un diseño propio bien diferenciado.

Ahora bien, este año no sólo de compradores locales se han alimentado los comercios ovetenses. De hecho, si en algo hay consenso entre los regentes de tiendas consultados por este periódico es en el "empujón" que ha supuesto el aumento del turismo, no sólo a la hora de dar salida a los artículos veraniegos, sino también como un firme aliado para abrir la oleada de ventas de la nueva temporada.

Yolanda Vega, cuya tienda de calzado y accesorios nació hace apenas un año para complementar su negocio original, destinado a la ropa de mujer, se muestra feliz porque "incluso a través de la web acaba de solicitarme unas botas de invierno una mujer de Cádiz, y el turismo que se ha interesado por mis productos también se ha inclinado más hacia los artículos de nueva colección".

Aunque quizás otra de las razones por las que el "remate final" se esté viendo empañado por los artículos de avance de temporada sea que, con las ventas de julio, haya sido suficiente para apurar el fin de existencias de verano. Tanto Hilda Sordo, que también expresó su agradecimiento al turismo, como Carmen Díaz están de acuerdo en ratificar esta situación: "Julio fue muy bien, mientras que ahora se nota que la gente está de vacaciones, porque la tienda está más vacía", asegura esta última, convencida, no obstante, de que logrará agotar existencias antes de que termine el mes de septiembre.

Por su parte, Vitorina Bermejo, con 44 años a la espalda como regente de una céntrica zapatería de la ciudad, responsabiliza a las condiciones meteorológicas de la disminución de ventas a finales de agosto. "En rebajas los clientes suelen reclamar sobre todo sandalias, así que nos fue mejor en julio que en agosto, porque ha llovido más en este último tramo", explica.

Lluvia, en cualquier caso, que pone de nuevo los ojos del comprador sobre las botas y botines de nueva colección.

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