Siempre juntos tras la barra

Avelino Blanco y Rosario Peralta, antiguos dueños del desaparecido café La Casona, celebran hoy sus bodas de oro

07.09.2015 | 03:36
Rosario Peralta y Avelino Blanco, ayer, en su casa de Oviedo.

El tándem formado por Avelino Blanco (Besullo, Cangas del Narcea, 1940) y María del Rosario Peralta (Zapardiel de la Ribera, Ávila, 1937) es un referente indiscutible de la hostelería asturiana, tras 46 años dedicados a la profesión. Hoy celebran en la calle Gascona sus bodas de oro.

En esta vía sidrera regentaron durante 27 años la cafetería La Casona, hasta que decidieron jubilarse en 1998. Por allí pararon La Chunga o los expresidentes de fútbol Alfonso Cabeza (Atlético de Madrid), José Luis Núñez (Barcelona) o Silvio Berlusconi (Milan). Toda una vida dedicada a este sector profesional, como acredita un diploma de la Asociación Empresarial de Hostelería de Asturias, que Blanco exhibe con gran orgullo.

Comenzaron ambos su andadura en la hostelería en Madrid, para luego emigrar a Suiza en busca de una vida mejor. En el país alpino trabajaron en algunos de los mejores hoteles. Allí atendieron a personalidades como los duques de Windsor (Eduardo VIII del Reino Unido, que abdicó, y su esposa Wallis, "muy educados y generosos con la propina", recuerdan), el sah de Persia, Lola Flores, Salvatore Adamo o Georges Pompidou.

De vuelta a Madrid, abrieron un bar junto al Vicente Calderón en el que permanecieron diez años. Allí sirvieron a míticos jugadores del Real Oviedo como Vili, Carlos, Cárdeno o Braojos.

El suyo no fue un amor a la primera oportunidad. Él tenía fama de mujeriego -aunque estaba interesado en ella- y Rosario tenía novio. Se reencontraron en unos carnavales y Rosario le advirtió: "O nos casamos o yo no le dejo". Así comenzó una unión inquebrantable, sin ninguna pelea de importancia. Recuerdan con amargura, eso sí, que en los primeros años de la vida de su primer hijo estuvieron separados de él por motivos laborales.

Avelino Blanco confiesa que han sido "muy felices" a pesar de llevar una "vida esclava" y superar enfermedades, y Rosario Peralta completa que han sido "el uno para el otro". Los padres del hostelero llegaron a celebrar las bodas de diamante; ellos, menos optimistas, confían en seguir disfrutando de sus tres hijos y sus tres nietos, más otro que está en camino.

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