¿Cómo... se vive tras el diagnóstico de una enfermedad crónica?

Y a pesar de todo, la vida no se acaba

El componente emocional tiene mucho que ver en el desarrollo y curso de las afecciones de larga duración l Nadie está atrapado en una determinada forma de ser, se puede cambiar en busca de una mejor calidad de vida

19.09.2015 | 05:22
Y a pesar de todo, la vida no se acaba

Cuando una persona recibe el diagnóstico de una enfermedad crónica, su vida experimenta una sacudida importante, pero en ningún momento esto significa que la vida se acabó. Es cierto que a partir de ese momento se van a experimentar cambios significativos que van a depender, por una parte del tipo, gravedad, afectación, pronóstico y tratamientos que se precisen. Por otra, de las habilidades personales que presente la persona que ha recibido el diagnóstico para afrontar esta nueva situación. Y por último del entorno social que le rodee en ese momento.

Aunque el concepto enfermedad ha estado aislado durante muchos años en el entorno médico, ya hace mucho tiempo que se han abierto las fronteras hacia un abordaje multidisciplinar. Nadie duda que somos una unidad bio-psico-social y, por ende, tienen cabida en el abordaje de una situación de este tipo la presencia de otras ciencias de la salud que ayudarán a que la persona diagnosticada de una enfermedad crónica alcance una adecuada calidad de vida.

Se ha demostrado reiteradamente la implicación del componente emocional en el desarrollo y curso de las enfermedades de larga duración. Si tenemos en cuenta que la enfermedad crónica implica sufrimiento, dolor, debilidad, límites, incertidumbre, pérdida, etc..., vemos que estas variables no se pueden abordar exclusivamente desde una disciplina aislada. ¿Hay una pastilla para la incertidumbre, para los límites, para la pérdida??

Hay que tener en cuenta que el proceso de adaptación que lleve a una convivencia saludable con la enfermedad requiere un tiempo. Por eso es imprescindible empezar lo más pronto posible. Pero? ¿por dónde se puede comenzar?

? La actitud. La actitud es la que marca la diferencia en todo proceso de adaptación a una situación nueva. Salgamos del manido "yo soy así". Nadie está atrapado en una determinada forma de ser, todos podemos cambiar en pro de una mejor calidad de vida en función de las circunstancias que nos rodeen.

? Información. Conocer todo lo que se pueda sobre la enfermedad que se tiene es fundamental. La información es poder, y de eso se trata, de ser poderoso y fuerte para afrontar la enfermedad.

? Ser proactivo. La salud no es solo ausencia de enfermedad, sino la producción y conquista del bienestar personal en todos sus aspectos. Tomar la iniciativa, orientar la vida hacia nuevas experiencias que aporten bienestar, en resumen, trabajar para conseguir una mejor calidad de vida.

? Apoyo social. El apoyo de familiares y amigos en fundamental en estas situaciones. Rodearse de gente que sume y alejarse de la gente victimista que solo resta y no aporta momentos de bienestar. Como dijo Viktor Frankl : "Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud ante una serie de circunstancias. ¿No podemos cambiar la situación? Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento".

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