Las fiestas serán más participativas en 2016, promete el Alcalde

22.09.2015 | 01:59
Por la izquierda, Maxi Gutiérrez, Arturo Parogues, Camino Llanes, Maribel Álvarez y Mari Luz Lubo, ayer, en el Campo San Francisco, durante el día grande de las fiestas de San Mateo.

Porque entre los mayores, los pequeños, los hinchables, la música y las ganas de estar en la calle que ofrecía el día, soleado y apetecible, el Campo presentaba a mediodía una imagen estupenda. Gente por aquí y por allá desde que a las diez de la mañana se empezaron a entregar los 6.000 bollos y las 6.000 botellas de vino que este año repartió la SOF.

Vera y Mónica cogieron su bollo a medio día, más o menos a la misma hora que Carmen Corral iba como todos los años a reservar su sitio en el Campo: una especie de bordillo amplio que hay a la entrada del parque de los columpios. Allí lleva 20 años reuniéndose con sus amigas, casi todas de sesenta y pico. "Las fiestas son maravillosas y con este día más", aseguraba una de ellas, María Pilar Rodríguez. Había tortilla, empanada, bollos, vino y cerveza. "Si vienes el año que viene estaremos aquí", añadía Rodríguez.

Quizá Vera pueda llegar algún día a contar lo mismo que ellas, veteranas y enamoradas del día de San Mateo. O quizá pueda cogerse su mesa plegable de madera y plantarla en mitad del Campo para jugar una partida a la brisca, como hicieron ayer María Jesús Fernández, Lola Martínez y Paco Carreño. A lo mejor, un día, a Vera le salga la tortilla tan jugosa y tan rica como le salió ayer a Camino Llanes, que disfrutaba de la comida con su marido y sus amigos de la infancia. Estaban tirados en el césped muy cerca de un árbol y, entre trago y trago, recordaban cómo era antes el Bombé, aquellos bailes, aquellas fiestas, cuando ligar no era ligar sino cortejar, cuando todavía el mundo estaba libre de "selfies".

Estaban los pequeños, estaban los mayores y también estaban los medianos, o el menos eso parecía, con las gafas gigantes naranjas que llevaba, Alba Fernández, una chica de Oviedo que tomaba el bollo con sus amigas, chica joven de obligada pregunta.

-¿Qué tal las fiestas?

-"Un poco más sosillas que otros años. Menos chiringuitos y al no haber Gastromateo..."

"El bollo me encanta, como siempre. No me pierdo ningún año", apuntaba Cristina Moutas.

Y como el Campo es de todos por allí estuvieron vecinos de La Corredoria como Inés Alonso, o de Trubia, como Agustín Salinas. Se dejó caer también algún concejal, pero el turno de los políticos fue antes, en la Plaza de España. Llegó el Alcalde, Wenceslao López, junto a los vicealcaldes Ana Taboada y Roberto Sánchez Ramos, "Rivi", y llegaron en medio de la pitada de más de una decena de trabajadores del plan de Empleo, situados detrás de una pancarta. Ya que las cámaras enfocaban, Taboada fue la primera en acercarse a hablar con ellos, y luego a ella le siguieron varios ediles más. Los del PP llegaron en tropel a última hora, como un equipo de fútbol. Wenceslao López dijo que le habían gustado las fiestas, que había habido mucha gente y que el año que viene serán más participativas. Rivi echó flores a los trabajadores de la SOF, denunció un "boicot" de varias empresas "para que no se hubiera conciertos en la Catedral", prometió que el año que viene serán mejores y que esta semana contactará con Salamanca, Logroño y Valladolid para impulsar un San Mateo conjunto de cara al año que viene.

Hablaron los políticos el día en que se fue el verano y se cumplieron los 100 días del tripartito, pero el protagonismo, por una vez, no les correspondía. Era más de Vera, de Mónica, de todos los ovetenses que ayer tuvieron una fiesta espléndida.

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