El tripartito encarga un informe técnico sobre los daños en la Corrada del Obispo

Sánchez Ramos dice que el cabildo "tiene imaginación" al vincular el desconchón de la fachada del claustro con los conciertos

23.09.2015 | 04:04
Agustín Hevia Ballina señala el desconchón de la fachada exterior del claustro de la Catedral.

El tripartito local ha encargado un informe técnico sobre el desconchón del muro de la fachada exterior del claustro de la Catedral, en la Corrada del Obispo, que el lunes denunció el cabildo. Así lo dijo ayer el concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, "Rivi", que está empeñado en descubrir el origen del desperfecto pese a que cree que la alerta de los canónigos es exagerada porque "hay que tener mucha imaginación para vincular un desconchón del claustro del templo con los conciertos de San Mateo celebrados en la plaza de la Catedral".

Agustín Hevia Ballina, archivero y ahora -en ausencia por enfermedad del deán Benito Gallego- prefecto del patrimonio artístico, guarda como oro en paño los trozos de piedra que se desprendieron de la fachada, a unos tres metros de la Puerta de la Limosna, con la esperanza de que puedan integrase de nuevo en la pared. "Tenemos una sensación de desamparo", explica el canónigo, que cree que "cualquier día se desprenderá un pináculo, una gárgola o un canecillo, o se romperá en dos una vidriera. Y luego será el lamentarse cuando ya no haya remedio".

Hevia Ballina, que pasa a diario por la Corrada del Obispo, se dio cuenta del desconchón de la fachada exterior del claustro de la Catedral, el lunes, hacia las ocho menos veinte de la tarde "Observé en el suelo un trozo de sillar, desprendido como de un metro de altura, del tamaño aproximado de una cuartilla y un grueso de unos cinco centímetros". El responsable del Archivo Histórico Diocesano insiste en que en ese momento "había una música atronadora en la plaza de la Catedral, de altísima intensidad, aunque no puedo decir si máxima".

Los conciertos de San Mateo en esa plaza comenzaron el lunes a las nueve y media de la noche, pero antes se hicieron pruebas de sonido. "Como sería la cosa que un matrimonio de León me abordó por la calle para quejarse del ruido tan enorme que había", comenta Hevia Ballina, que tras recoger la piedra del suelo llamó a la Policía Local.

El cabildo defiende la tesis de que las vibraciones de los conciertos afectan seriamente a la Catedral y los edificios colindantes, llegando incluso a la Corrada del Obispo. De hecho, sostiene este argumento desde hace años. "Hemos comprobado en varias ocasiones que en el triforio las vidrieras tiemblan cada vez que hay conciertos o música a gran volumen", afirma Hevia Ballina, que además recalca que el informe de los arquitectos del plan director de la Catedral -Jorge Hevia y Cosme Cuenca- presentado en su día al Ayuntamiento, "desaconseja la realización de este tipo de actividades en la plaza".

El edil de Cultura intentó zanjar ayer la polémica al decir que "la idea del Ayuntamiento es seguir haciendo conciertos de San Mateo en la plaza de la Catedral". Según "Rivi", la meta del tripartito es lograr que los ciudadanos disfruten de las fiestas sin dañar el patrimonio histórico, artístico y cultural de la ciudad".

La mudanza este año de la hoguera de San Juan del Parque de Invierno -en donde estuvo desde 2012 en la zona conocida como "El Mirador"- a la plaza de la Catedral, desenterró una antigua división ideológica entre la Iglesia y la derecha, y la izquierda de la ciudad. De hecho, mientras unos señalaban a la cercanía del fuego como la principal causante de varios daños en los marcos de las ventanas de la iglesia de San Tirso, otros defendían la costumbre popular de bailar la danza prima la noche del 23 de junio en la plaza de Alfonso II El Casto.

El deán, Benito Gallego, se reunió en julio con el Alcalde para trasladarle su punto de vista sobre la instalación de un escenario para actuaciones en San Mateo o la hoguera de San Juan. Sin embargo, ambas actividades se han celebrado este año.

Tras la reunión entre Gallego y Wenceslao López, el deán renunció a la subvención de 20.700 euros anuales que recibía del Ayuntamiento desde hace más de una década. El dinero, entre otros asuntos, iba destinado a mantener abierta la iglesia, la Cámara Santa y el Museo Diocesano durante el verano, así como a permitir la entrada al templo de excursiones de los colegios del municipio. Además, la ayuda servía para organizar la misa y el concierto en honor a Alfonso II.

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