Lección magistral desde el geriátrico

Ángeles Morales y Luisa García, de 78 y 84 años, hacen de profesoras por videoconferencia para una joven brasileña

28.09.2015 | 04:02
Ángeles Morales, en primer término, y Luisa García, ante el ordenador, en plena conferencia. En el círculo, muestran su labor.

Elena FERNÁNDEZ-PELLO

Cuando Rebeca, una estudiante de español brasileña, ve a la sevillana Ángeles Morales tocando las castañuelas, se echa a llorar. Luisa García Aller pregunta a la muchacha qué recuerdos le trae la imagen para que se emocione así y la chica le responde que le hace pensar en su abuela, que era española. Todo eso sucede a través de una videoconferencia. Rebeca tiene 25 años y Ángeles y Luisa, 78 y 84, respectivamente. El encuentro en la red se mantiene con un océano de por medio; la joven está sentada frente a la cámara de un ordenador en Sao Paulo, y en Oviedo, en una residencia de mayores, están las dos mujeres, que desde hace unas semanas esperan ilusionadas su encuentro de cada viernes.

La actividad forma parte del programa de envejecimiento activo que desarrolla un geriátrico ovetense de La Florida y que la Fundación SARquavitae, que es la que lo gestiona, tiene en marcha en todos sus centros para mayores diseminados por España. En él participan diez residentes y otros diez alumnos de las escuelas de un centro brasileño dedicado a la enseñanza de idiomas.

Ángeles Morales y Luisa García son las dos representantes de Asturias en este proyecto. Luisa es de San Claudio y ya lleva cuatro años en la residencia. Cuenta que tiene una hija, dos nietos y tres bisnietos y en el trascurso de su conversación con Rebeca queda patente que tiene mano para la gente joven. Y lo mismo su amiga Ángeles, que ha llevado al encuentro por videoconferencia sus labores de ganchillo. A la mitad de la charla las extenderá para mostrárselas a la joven estudiante, que aún es una principiante con el español pero que se entiende a las mil maravillas con las dos mujeres.

La pareja de amigas ha adquirido competencias en nuevas tecnologías gracias a esta iniciativa. Reconocen que resulta prodigioso poder comunicarse de esa manera y que es estimulante descubrir así las costumbres de un país tan lejano como Brasil. "Es un programa de intercambio cultural", comenta Carmen Julia Carballo, la responsable de supervisar esta actividad. Al otro lado de la pantalla y del océano, echando una mano con el idioma a las alumnas de español, está Fredy Medina, su profesor. El primer propósito de estas videoconferencias es mejorar la fluidez de conversación de las estudiantes, pero el encuentro es más enriquecedor.

Gracias a sus conexiones semanales con Brasil, Ángeles y Luisa han descubierto exóticas recetas culinarias, como un arroz cocinado con frutas que se come habitualmente en aquel país. Ellas, a cambio, explicaron cómo se preparan los frixuelos.

En su encuentro con Rebeca, Ángela le cuenta que de joven era muy deportista, que le gustaba montar a caballo y hasta jugar al fútbol. La conversación deriva entonces hacia ese deporte, las abuelas españolas se declaran seguidoras del Real Madrid. "A mí me gusta el Sevilla, el Betis y el Madrid, que es la capital", concreta Ángela. Rebeca les pregunta entonces por los jugadores brasileños que juegan en la liga española.

Es un encuentro breve. La conexión dura poco más de veinte minutos, pero las dos mujeres, convertidas en espontáneas profesoras de español gracias a esta idea, esperan su cita cada viernes con la ilusión de dos niñas.

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