la columna del lector

Oviedo, no te reconozco

30.09.2015 | 09:05

Desde la tarde del sábado 13 de junio, en la que la inestabilidad, la irresponsabilidad y el sectarismo entraron en el Ayuntamiento de Oviedo, por desgracia para quedarse, han pasado cien días de gobierno. Durante este tiempo, los ciudadanos hemos sido testigos de cómo nuestra ciudad está dirigida por tres alcaldes pero ningún gobierno.

El primer alcalde, Wenceslao, obtuvo un 18 por ciento de respaldo ciudadano y cinco concejales. Llegó al Ayuntamiento con las manos en los bolsillos y salió de él con ellas atadas y bien atadas gracias a sus amigos de Somos. Además de no tener ninguna idea de gobierno, puede decir con orgullo que en sus primeras fiestas como alcalde ya le han pitado dos veces. Se nota el cariño de la gente.

El segundo alcalde, o más bien alcaldesa, la señora Taboada, a la cual podemos poner a la cabeza de este gobierno, obtuvo un 19 por ciento de respaldo ciudadano y seis concejales. El día 13 llegó al Ayuntamiento con un megáfono a mano, y tras hacer el espectáculo que se había preparado salió de él con un alcalde bajo el brazo. Esta señora, al igual que todas las personas que la acompañan, presume de traer cambio y mucha participación, pero, para desgracia de todos los ovetenses, lo único que trae es sectarismo y mucha división.

El tercer alcalde, y no por ello menos importante, nuestro querido Rivi, amigo de los botellones como medio para culturizar a la sociedad, obtuvo en las pasadas elecciones un 9 por ciento de respaldo ciudadano y tres concejales. Este señor dice tener a sus espaldas mucha revolución (como si eso fuera bueno), pero ningún síntoma de renovación.

En estos cien días de... (no encuentro ninguna definición en la Real Academia Española que pueda definir esta situación) estas tres personas, cuyo único objetivo es quitar al PP de los gobiernos sin ganar unas elecciones, se han dedicado a todo menos a gobernar.

Tardaron una semana y dos días en formar gobierno, intentaron cambiar un modelo de becas de comedor que funcionaba por otro que contó con la crítica de la mayoría de centros educativos, y han puesto punto y final al mejor modelo de fiesta que había en Oviedo. A pesar de compartir gobierno, estas tres personas, que caminan por el desierto sin rumbo, ya han tenido algún que otro choque. Primero fueron los sueldos, luego la distribución de competencias y ahora el reglamento de los distritos.

Ante esta situación, los ovetenses nos preguntamos ¿cuánto tiempo van a tardar en darse cuenta de que son un gobierno que no quiere Oviedo y, sobre todo, que son un gobierno que no piensa en Oviedo?

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