Botas para andar en familia

Paraíso de molinos

10.10.2015 | 05:32
A la izquierda, una pomarada. Junto a estas líneas, una cabaña. A la derecha, casa rectoral e iglesia en El Pumar.

Para iniciar la ruta por los molinos de Morcín dejamos el coche en la plaza del Molín de la Ponte, donde hay una farola en medio, junto a una fuente de piedra, y que a la izquierda tenemos un lavadero junto a un puente. Desde aquí vemos enfrente a la Sierra del Aramo y a la derecha el Monsacro.

Empezamos a caminar por la calle de la derecha de la plaza, hasta que da una vuelta a la derecha de casi 180 grados, y seguimos por la caleya de la izquierda. A los pocos metros finaliza el asfalto, en una pequeña explanada donde existe una fuente sin agua. Aquí sale un camino que se introduce en un túnel de avellanos que da paso a una zona de prados, con el camino totalmente encajonado. Poco después encontramos con un cruce, donde tenemos enfrente un prado. Seguimos y llegamos poco después a una zona donde la vegetación se abre. Vemos a la izquierda un prado atravesado por un pedregoso río, con una edificación al fondo. Un ligero ascenso nos lleva a un cruce. Seguimos por el camino de la izquierda, ya que el de la derecha va nos a Busloñe, por donde regresaremos. Volvemos a estar bajo la cubierta de los avellanos viendo a la izquierda, muy pronto, un pequeño y coqueto molino, con una pequeña cascada a su derecha, provocada por la rotura del canal que suministra el agua al molín. Está cerrado, aunque puede verse el rodezno con el que se mueven las muelas. Tiene una bonita vista con el Monsacro encima de él. Pegada a la pared hay una piedra, destinada a ser una de las muelas. El abandono del molino fue anterior a su terminación.

Volvemos al camino cruzando el arroyo por un puente de piedra, donde vemos como las protecciones del mismo, son unas biondas metálicas. Nada mas pasarlo seguimos por el camino de la derecha, que va por la orilla derecha del río Morcín.

Muy pronto vemos a la derecha un tejado, casi saliendo por encima del prado, el cual tiene un enorme roble, que hace por si solo digno de hacer esta ruta para verlo. Abandonamos el camino para dirigirnos al tejado, que pertenece a otro molino, donde aun se conserva gran parte de la maquinaria. Regresamos al camino, el cual incrementa ligeramente la pendiente y donde vemos al fondo del prado otro de los muchos molinos con que cuenta esta ruta.

El camino está totalmente cubierto por las hojas llegando a un cruce, casi en el punto mas alto de esta zona. Llaneamos un pequeño trecho para iniciar el descenso, llevando a la derecha un prado, donde vemos otro hermoso roble en medio.

En el descenso pasamos por debajo de un árbol caído sobre los dos márgenes del camino, pero que se pasa sin ninguna dificultad llegando al reguero de Pandoto, prácticamente sin agua. Desde aquí el camino es ligeramente mas ancho y el túnel de avellanos permite algo el paso de la luz, encontrándonos a la izquierda con uno de los pocos hornos de carbón vegetal que existen en Asturias, y que se puede ver sin problemas, aunque la parte superior del mismo se encuentra inundada por la maleza.

Poco después nos encontramos con un pequeño puente de madera, que solo se usa en caso de crecida del río. Cruzamos el río hasta una pequeña explanada con un pequeño montículo de maleza. El camino de la derecha nos lleva a un puente de madera, mayor que el anterior y a los restos de un molino, que conserva el rodezno. Atravesamos el río hacia una edificación que vemos enfrente. A los pocos metros vemos a la izquierda otro molino con el techo cubierto de vegetación. En su interior aun queda gran parte de la maquinaria y las muelas. El camino incrementa la pendiente, llegando a un cruce donde existen los restos de otra edificación. Seguimos el ascenso por la derecha pasando junto a una cuadra, con una bonita balconada, por donde se accedía a la tenada. Poco después nos sale al paso otro desvío, debiendo seguir por el de la derecha que nos lleva hacia Busloñe.

En Busloñe seguimos a la derecha hacia las casas del fondo. Al llegar a ellas se abandona la carretera, para seguir por la calle de la izquierda y en el primer desvío girar a la izquierda y continuar por el camino hormigonado, que se dirige hacia la Sierra del Aramo, pasando junto a un edificio que tiene una hermosa balconada y que nos lleva a la parte trasera del mismo, donde existe un hórreo en el que esta instalado un molino de Rabil o de Sangre. En la explanada que esta enfrente al molino era donde se hacia la era, para separar la paja del grano.

Seguimos por la calle que pasa por encima del molino, hacia el oeste, llegando a la carretera en muy poco tiempo, aquí giramos a la derecha que en unos 200 metros nos lleva a la Carbayosa, donde enfrente de la capilla del Cristo existe un hórreo con otro molino de rabil, en perfectas condiciones y donde nos encontramos con un pequeño museo etnográfico.

Continuamos por la carretera hasta una desviación a la derecha, que en su lado izquierdo tiene un poste del GR 208: "Anillo ciclista de la Montaña Central".

El camino desciende fuertemente hacia Busloñe, teniendo una bonita vista del valle y llevándonos junto al lavadero, desde aquí seguimos entre las casas, hacia la izquierda, para coger un estrecho camino de aglomerado que nos lleva a la carretera de acceso al pueblo.

Seguimos por la carretera hacia la izquierda, hasta que llegamos al Pumar, junto a una casa que tiene un desvió a la derecha y enfrente la Iglesia de San Sebastián. En este lugar se abandona la carretera para seguir por la derecha pasando junto a la iglesia, y su bonito tejo. Pasamos junto a la bonita casa rectoral, donde podemos admirar las bonitas tallas de madera que tiene.

Al final de la calle se llega a una pequeña explanada, junto a una edificación de bloque de hormigón. Aquí seguimos por el camino que desciende y que en muy poco tiempo nos conducen al camino inicial. Una vez en el no nos queda mas que girar a la izquierda para llegar al inicio de la ruta.

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