Saltar para sobrevivir

11.10.2015 | 01:43

No quieren irse del Asturcón. Los caballos quieren que los quieran, como sus dueños, olvidados allá, casi en Llanera, mucho tiempo fuera de los focos después de haber probado el caviar de ser los preferidos del Alcalde. Pasó la fiebre equina, cuando en Oviedo, para ser alguien, había que tener caballo; pero siguieron los cursos, medio secretos, hubo concursos, menos, y algunos saltos pero a ninguno de los que se quedó se le agotó el amor a los caballos. Levantan ahora la voz para que Wenceslao López, el alcalde, sea benévolo con el próximo concurso para la gestión del mausoleo del gabinismo, pero eso tiene mala pinta. O no , porque resulta que al Oviedo, sí al Real Oviedo de Slim, Elías, Del Olmo, Carmelo, Esteban, Cervero; el de Cádiz, el del barro, el de la Tercera, el del Arteixo, el del Ávila; el del Coruxo, el de Curro, el de Armando; el de Dubovsky, el de Ponzo, el de los 155 del Carranza? ah, y el de Menéndez Vallina, aunque en sus redes sociales no ponga que es presidente y sí ingeniero de Minas. Pues resulta que a ese Oviedo le hace tilín el Asturcón-solución. Una ciudad deportiva para crecer desde allí es el sueño prohibido, difícil de conseguir, con papeleo infinito y con políticos de cerilla en una mano y lata de gasolina en la otra. Pero, si ahora que hasta Javier Tebas dice que el Oviedo es un buen partido, un tío guapo y con dinero, por qué no va a ser posible dejar atrás la melancolía y remar hacia la gloria. Y hacerlo con un centro ecuestre convertido en escuela de peloteros, fútbol y caballos de la mano, para que esos niños no se queden sin montar y porque yo no abandoné al Asturcón en Tercera.

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