A nuestro hermano Pablo

El último adiós a una persona que disfrutaba haciendo y viendo reír a los demás

14.10.2015 | 03:52

No sé si sabéis lo que es reírse desde el alma, desde dentro, a carcajadas, hasta cuando te duele la barriga. "Pabling" tenías esa capacidad. Me mandabas un wasap (bueno no, cinco seguidos) y conseguías eso en mí.

Venías cada poco, era como tenerte aquí en Oviedo, y todo giraba en torno a ti. Tenías la capacidad de reunir a la gente. Era todo sencillo, cosas muy sencillas que las exprimías y disfrutabas como si estuvieras haciendo algo increíble, y en verdad es que así era, lo hacías increíble.

Iván y yo perdemos un buen trozo nuestro; Iván, tan diferente a nosotros dos pero que disfrutaba tanto viéndonos reírnos de todo, de todos, de cualquier cosa. Sacábamos punta a todo, como si tuviéramos 15 años.

Un día contigo era muy simple pero llenaba: cafetín en Salesas, leer el periódico, dar una vuelta por las tiendas de Oviedo viendo lo que fuera, electrodomésticos, libros? Lo que fuera. Pasábamos por Motoviedo o Kawa con Iván a mirar las motos que ya te sabías de memoria de tanto ir a verlas, o por Speed Metal a reírnos un rato viendo cómo Iván hacia sus trapicheos para sus motos.

Fuiste un triunfador, un tío hábil del que yo presumía siempre, un piloto brillante, de moto y helicóptero, eras muy fino, un grande.

Desde Madrid podíamos ver un programa, un Gran Hermano, por ejemplo, juntos, a golpe de wasap, infantiles, absurdos, riéndonos?. Muchas cosas sólo las entendíamos tú y yo. Teníamos un vocabulario propio que aquí resultaría ridículo leer, tú ya sabes?.

Te fuiste a lo grande, con tu Kawa verde, rodando por Gredos, después de comer en la Venta de la Rasquilla,? "Cuando tu frenas?, yo meto otra" decías.

Nos aterra estar escribiendo esto, lo sabes, pero queremos despedirte a lo grande, con la cabeza alta, como un "quilaor" que eras, sé que tú harías esto mismo si estuvieses en nuestra situación.

No quisiera que nos vieras así, pero de momento necesitamos llorarte. Déjanos unos días, luego intentaremos, porque llegar a conseguirlo como tú lo hacías es difícil, vivir como marqueses, como si cada día fuera el último. A ti no te gustaban estos sitios, sólo querías ver las cosas alegres, las demás las rechazabas, las apartabas y para ti no existían.

Es imposible expresar con palabras cuánto te quiero, cuánto te queremos todos y cuanto te echaremos de menos toda la vida.

A nosotros nos toca esperar un poco más para poder volver a verte. Yo te prometo hacer lo que tú seguro que harías: seguir mirando adelante y seguir teniendo a la familia unida y feliz.

Siempre estarás con nosotros.

PD. Nuestros padres, Juan Sánchez y Amparo Fernández, también quieren agradecer expresamente el apoyo y el cariño recibidos en el momento más duro de nuestra vida. Sabemos que siempre recordaréis a nuestro querido Pablo, lo llevaréis en vuestros corazones, y su sonrisa estará siempre presente.

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