RUTA TORREXÓN DE VILLAMOREY

La torre anclada a la historia

17.10.2015 | 05:02
Torrexón de Villamorey.

Tras la fundación de la Pola de Sobrescobio en 1344, cuando el rey Alfonso XI, a petición de sus hijos Enrique y Fadrique, otorga carta de población (Carta Puebla) al concejo de Sobrescobio, el rey ordenó manda a los del concejo que hiciesen un pueblo en el lugar de Oviñana (La Polina), concediéndoles diversas exenciones y fijando en la cantidad de 1.200 maravedíes el tributo que debían de satisfacer anualmente al Monasterio Santa María de las Tiendas en Palencia, propiedad de la Orden de Santiago.

A mediados-finales del siglo XVI los vecinos de Sobrescobio, ante la usurpación de los pastos por el ganado de los concejos vecinos, asi como la tala de sus bosques y otras tropelías, presentaron sus quejas ante el monasterio de Santa María de las Tiendas de la Orden de Santiago que ordena al administrador del hospital palentino que pusiese en venta todo el coto.

Felipe II otorgó permiso para la venta, y se fija la fecha de la puja el 25 de marzo de 1566 en León. El sistema utilizado para la venta, consitía en limitar las ofertas al tiempo que tardase en apagarse una vela o candela de sebo desde que esta fuera encendida.

Los vecinos de Sobrescobio eligieron a dos de ellos para que los representaran en la puja. Según cuentan las crónicas una vez sentados todos los ofertantes abre la puja el regidor del Oviedo D. Pedro Solís, caballero de la Orden de Santiago, ofreciendo 600.000 maravedís, poco a poco fueron subiendo las pujas llegando los vecinos de Sobrescobio a ofrecer 750.000, cuando la vela estaba a punto de apagarse Pedro ofrece 800.000 y la vela se apaga, por lo que el apoderado de la orden adjudica el coto a Pedro Solís. Pero de repente un pequeño golpe de aire hace brotar la llama unos instantes, los que aprovecha Pedro Díaz, vecino de Sobrescobio, para subir a 810.000 maravedís y se apaga definitivamente la vela.

El responsable de la subasta no reconoce esta ultima puja, lo que hace que los representantes de los vecinos decidan llevar el caso ante el Tribunal del Consejo Superior de las Órdenes. Felipe II da la razón a los vecinos y a principios de 1568 los vecinos de Sobrescobio (coyanes) se reúnen en La Polina junto con los jueces ordinarios, tres regidores el alcalde de la Hermandad y representantes de todas las aldeas, donde se da la razón a los vecinos, otorgándoles la propiedad del coto.

Es en 1573, cuando el Rey firma la Real Ejecutoria con el Capítulo de Santiago que incluía la carta de compra-venta del coto cediendo a sus vasallos las instituciones y las tierras. Cuando se hizo efectiva, los vecinos se repartieron equitativamente las vegas y los prados entre las familias, de manera que cada cual pudo labrar su propio huerto, y acordaron establecer una comunidad de pastos, a tanto por cabeza de ganado y media cabeza los terneros, dejando lo sobrante para bienes comunales.

La importancia que este proceso ha tenido en el concejo viene reflejada en el escudo de Sobrescobio que está partido en dos mitades. En el primer cuartel, nos muestra una torre sobre unas ondas fluviales en honor al río Nalón y al Castillo de Villamorey, que tanto significó dentro de la vida del municipio. En el segundo cuartel partido, aparece reflejada la Cruz de la Orden de Santiago, en clara referencia a la dependencia que sufrió el concejo durante siglos por parte de esta merindad.

Así mismo en la remodelación que se hizo de Soto de Agües en el año 2.002 se ha querido reflejar la importancia del proceso en la historia del concejo con la inclusión de la vela y del escudo en la plaza del pueblo.

Comenzamos la ruta junto a la carretera que va a Soto de Agües, junto a la iglesia ermita de San Roque y Santo Ángel. Desde aquí atravesamos el pueblo, en dirección norte, siguiendo las señales existentes, debiendo tener cuidado y no seguir las del Pr As 121 Sierra del Crespón. Al finalizar el pueblo se coge una pista de hormigón que asciende ligeramente entre arboles. Desde aquí, se puede contemplar espléndida la Vega de Villamorey y al fondo, la impresionante mole del Cuyargayos. Continuaremos por el camino ya de gravilla y que bajo la vega de Eros discurre por un bosque de castaño desde el que se comienzan a divisar las aguas del embalse de Rioseco.

En muy suave ascenso, nos adentraremos en el castañedo, hasta que se llega a un bosque de castaños, algunos de los cuales son dignos de admiración.

Conviene fijarnos en los taludes de este camino, ya que podremos contemplar hermosas plantas como el Ombligo de Venus y la dedalera.

Llegamos a un cruce donde vemos una piedra de pizarra con las marcas de pequeño recorrido en medio del camino. El camino es prácticamente llano estando en algunos sitios protegido por una valla de madera.

Según avanzamos llegamos a un lugar donde tenemos unas excelentes vistas sobre el propio embalse y los pueblos de Rioseco y Campiellos.

Llega un momento en que tenemos que ascender ligeramente por unos peldaños de madera que nos conducen a La Pría de la Vallina, donde existe un pequeño mirador y desde donde tenemos una magnífica vista del torreón y de la presa del embalse, asi como de la Peña la Gamonal y el pueblo de Campiellos. (Es este el punto donde se debe dar la vuelta, en el caso de ir con niños pequeños).

A partir de este punto el camino se convierte en un estrecho sendero que transita entre el brezal-argomal, donde se encuentra la antigua mina de hierro "El Capellán", abandonada hace tiempo. A partir de este punto iniciamos un descenso por un espeso bosque de castaños y robles que nos conducen a la base de las ruinas de Torrexón.

Es es mejor no intentar subir al mismo, pues existe un paso muy aéreo y peligroso para los niños. La localización estratégica del Torreón permitía el control sobre el desfiladero del río Nalón por el paso de Tarna en su camino hacia el valle del Condado y Pola de Laviana.

Parece que el castillo de Villamorey o de los Aceales, también conocido con el nombre de Torrexón de Tielva, es de origen romano y fue reconstruido por el rey Alfonso I en el siglo VIII, posteriormente en el siglo XII fue cedido a la orden de Santiago, perdiendo su importancia después de la fundación de la Pola de Oviñana (La Polina actual) en el siglo XIV cuando se fundo la puebla de Sobrescobio, cuando el rey Alfonso XI otorga la Carta Puebla al concejo de Sobrescobio, siendo una ruina total desde el siglo XV.

A finales del siglo XX el entonces alcalde del municipio, Vicente Alvarez González, hizo unas pequeña obras para evitar el derrumbe de la torre que aún sigue en pie.

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