Unas "birras" en el Ayuntamiento

Los ocupantes del Consistorio estuvieron de tertulia hasta las cuatro de la mañana, bebieron cerveza y desayunaron tres veces

24.10.2015 | 14:44
Unas "birras" en el Ayuntamiento

Como la puerta de la sala de prensa estaba cerrada a cal y canto y, además, vigilada por dos policías, ellos, los dieciséis ocupantes que durmieron el jueves en esa sala del Ayuntamiento, lo que hicieron fue abrir la ventana y desde allí comunicarse con el mundo.

El mundo es la señora que pasa y, sin decir nada, te levanta el dedo pulgar diciendo que sí, que está contigo. El mundo es ese jubilado encorbatado y repeinado que ancla su bastón y suelta esa mirada de reproche que significa que no, que ahí no es el sitio para dormir. El mundo también es el compañero que te repone la cerveza, o el otro que te trae el café y los cruasanes una vez, y otra, y otra, o el que te da conversación hasta las cuatro de la mañana, o el plumilla que vuelve a dar la "brasa" para que le cuentes las novedades que no hay. El mundo es la vicealcaldesa que por fin viene a verte por la mañana a ver qué tal o el repartidor que, con respeto, dice que eso no está bien. Que así la ciudad queda mal.

-¿Queda mal?

-Es una ocupación pacífica. No es una protesta contra el Ayuntamiento, ni contra el equipo de gobierno. Ni siquiera tiene componente político. Aquí hay compañeros de Podemos, de IU, y de gente que no está vinculada a ningún partido, como yo.

Habla Arturo Monteserín, 60 años, jubilado desde que le tuvieron que amputar una pierna. Y habla desde la ventana para contar que la noche en la sala de prensa fue bien, que se durmió más bien poco y pelín incómodo, pero que da igual, que estaban encantados de estar allí. Arturo viste una camiseta roja que reclama la protección de los pensionistas y es uno de los dieciséis integrantes de las "marchas de la dignidad" que se pasaron 24 horas en el Ayuntamiento: desde las cuatro de la tarde del jueves hasta las cuatro de la tarde de ayer.

Contó Arturo que allí dentro se bebió cerveza, se comió chorizo, tortilla, empanada y que él incluso llevó arroz, ensalada y fruta. Y que estuvieron "de cháchara" hasta las cuatro de la mañana. Él, dijo, fue el último en irse a dormir. Durmieron poco en los sacos que llevaron porque a las ocho de la mañana llegó el primero de los tres desayunos que les sirvieron los compañeros que acampaban un poco más allá, en una jaima saharahui instalada en la plaza del Ayuntamiento.

"Ellos son los verdaderos héroes", dijo Arturo. "Nosotros estamos aquí, pero todo esto es posible por ellos", continuó.

De todo esto se empezó a hablar el pasado mes de mayo. "Se había decidido ya cuando estaba el PP", afirma. "Esto no tiene un componente político", insistió. No lo tendrá, pero ayer en la Junta de Gobierno del Ayuntamiento, que la hubo como todos los viernes aunque no lo pareciera, se habló un buen rato del asunto. La sacó el alcalde, Wenceslao López, para recordar que lo del jueves no era lo acordado. Que lo acordado era recibirlos en el Ayuntamiento y ofrecerles un polideportivo. El reproche del regidor, al que Somos se sumó, iba destinado a IU, a quien se le considera cómplice del plan. Hubo tiras y aflojas, pero la cosa quedó en que pase cuanto antes todo y se olvidará.

Lo de la plaza del Ayuntamiento dio para más. La jaima saharaui en la que pernoctó un grupo, los altavoces con música, las pancartas y las camisetas reivindicativas, los puestos con objetos republicanos y las mesas con sidra, vino, agua y unos vasos de cachi vacíos con algunas monedas sospechosas, como si allí se hubiera estado vendiendo algo.

Y de pronto apareció Agustín Iglesias Caunedo, líder popular, y dio allí una rueda de prensa para rajar, porque rajó, de la ocupación y del Alcalde. Contaron en el PP que claro, que como la sala de prensa no se podía usar que comparecía allí en medio, con los acampados detrás, por si la foto.

Y luego, ya por la tarde, la plaza empezó a oler terriblemente a queso. Porque hubo una suerte de espicha en la que había queso, empanada, patatas, tortilla. Y camisetas republicanas, y globos republicanos. Y personas que repartían manifiestos varios. Hasta que llegó la hora de ir a la sala de prensa y hacerle el pasillo a los ocupantes, que salían ya, puño en alto, al grito de "Pan, techo, trabajo y dignidad". Les esperaba otra plaza: la de la Escandalera.

-¿Volverán al Ayuntamiento el año que viene?

-Ya se verá.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine